- Nacional >
Refugiados de Guantánamo también tienen problemas de convivencia
A los problemas de las familias sirias (violencia doméstica, entre otras), ahora se supo que los seis asentados de la cárcel de Guantánamo también han debido separarse por problemas de convivencia.
Uno de ellos se fue a Buenos Aires y dos se fueron a vivir a un hotel, informa hoy Búsqueda.
Pasadas las primeras semanas, la incertidumbre y la lejanía con sus familias comenzaron a hacer mella en el ánimo. La mayoría de ellos sufre el post-trauma de haber estado casi una década en uno de las peores cárceles del mundo. Uno de los refugiados tiene severos problemas en el aparato digestivo y los médicos evalúan operarlo.
Convivir en una casa pequeña (pese a tener cuatro dormitorios), los problemas de comunicación y la falta de dinero han sido parte de los problemas. Los cortocuitos mayormente se dieron entre los cuatro sirios por un lado, y el palestino y el tunecino por otro.
Éstos últimos fueron los que se mudaron a un hotel. El Ministerio del Interior tomó la decisión para descomprimir la situación. El palestino volvió a la casa, mientras que el otro permanece en el hotel.
Abu Wa'el Dhiab viajó a Argentina el domingo 8 de febrero. Fue acompañado por una periodista de ese país, activista de derechos humanos y defensora de la causa palestina, señala el semanario. Según publica hoy Infobae pedirá refugio en ese país.
El servicio Ecuménico para la Dignidad Humana (Sedhu), implementar local de la agencia para refugiados de Naciones Unidas (Acnur), se encargará de otorgarles nuevas viviendas y ofrecerles una mensualidad.
Los problemas de adaptación han sido una constante. La mayoría de ellos abandonaron las clases de español, consigna Búsqueda.
Tampoco han logrado concretar algunas de las ofertas de trabajo que recibieron. Fuentes del PIT-CNT confirmaron que ha habido propuestas.
La empresa Calpusa ofreció dos lugares de trabajo con vivienda incluida. Por otra parte, la Unión de Vendedores de Carne ofreció un puesto en una carnicería a unos de los sirios. Según éste había manifestado había sido uno de los trabajos que tuvo durante su estadía en Irán.
El hombre no aceptó la propuesta porque entendió que la forma de cortar la carne en Uruguay es distinta a la que se lleva a cabo en Medio Oriente.
Otro productor agropecuario ofreció un puesto de trabajo, pero tampoco recibió respuesta. Lo mismo sucedió con una joyería, que apuntó a uno de los refugiados que se había desempeñado en el rubro.
Dejá tu comentario