Rafaela Carrasco y Paula Comitre, dos generaciones de bailaoras españolas, presentan esta semana sendos espectáculos en la Bienal de Flamenco del Teatro de Chaillot de París, sin miedo a "contaminarse" en su búsqueda de renovación.
Rafaela Carrasco y Paula Comitre, sin miedo a la contaminación en la Bienal de Flamenco de Chaillot
Rafaela Carrasco y Paula Comitre, dos generaciones de bailaoras españolas, presentan esta semana sendos espectáculos en la Bienal de Flamenco del Teatro de Chaillot de París, sin miedo a "contaminarse" en su búsqueda de renovación.
Ambas buscan inspiración en mundos en principio alejados del flamenco.
Rafaela Carrasco en el mito griego de Ariadna.
Paula Comitre en la danza contemporánea, encarnada por Lorena Nogal, una de las integrantes de un colectivo que ha causado sensación dentro y fuera de España, La Veronal.
Coronada como artista revelación en 2020 en Jerez y Sevilla, Paula Comitre estrena "Alegorías", su segunda creación coreográfica, con apenas 27 años.
Un duo con Lorena en el que ambas bailan entrelazadas, compartiendo una falda, retándose con movimientos poco usuales.
"A mí me interesaba mucho contaminarme por esa corriente, que creo que es maravillosa, que está sucediendo ahora en la danza contemporánea" explicó Paula a la AFP este jueves, en entrevista junto a Rafaela Carrasco.
"La verdad es que arrancar fue lo que más costó. Teníamos que encontrar un camino común, un lenguaje de danza que no fuera ni contemporáneo ni flamenco", explicó.
"Cosas que para mí eran normales, como por ejemplo tener una persona ahí, cantando tan cerca, a ella [Lorena] le sorprendían", explica.
"Y es que estamos muy mal acostumbrados" se ríe esta joven, que se formó, como tantas bailarinas de flamenco, con cantaores en directo.
"Tenemos la suerte de tener una interpretación musical tan cerca y con tanta energía. Para nosotros algo es algo normal. Y ella decía´'jolín, es que está aquí mismo'".
"En el flamenco le damos mucha importancia al cierre, nos tiramos una mañana entera con nada... cinco segundos", narra, en alusión al clímax de un espectáculo con música en directo.
"Ella es superprecisa en los movimientos", reflexiona.
El nexo de unión tenía que venir del ritmo, revela. "Desde ahí empezamos a tirar del hilo", explica.
Para Rafaela Carrasco, de 49 años, el hilo que la guió fue el de Ariadna, la hija del rey de Creta que ayudó a Teseo a matar al minotauro y a escapar del laberinto.
"El flamenco acoge de todo", explica Carrasco. "Y no se trataba de explicar el mito, que ya está contado. Nos inquietaba más la reflexión de porqué el hombre necesita recurrir a leyendas para explicar lo que ocurre en su interior", añade.
"Ariadna" está construido en bloques, que analizan una heroína con múltiples facetas: la relación con su padre, el terrible rey Minos, el amor por Teseo, el abandono en la isla de Naxos...
"El flamenco es muy individualista. Cada uno hace su carrera dependiendo de muchas cosas: de la formación que tienes, de los gustos que tienes, de lo que te ha tocado y también por supervivencia económica", indica.
La crisis del covid-19 ha golpeado duramente al mundo de la danza en España. Se han cerrado tablaos míticos como Villa Rosa, el más viejo de Madrid (fundado en 1911), Casa Patas, el Café de Chinitas...
La recuperación no vendrá forzosamente de espectáculos tradicionales, para hacer volver al público, afirman rotundas ambas bailaoras.
"No creo que exista ese planteamiento" reflexiona Carrasco, que dirigió durante años el Ballet Flamenco Andalucía -donde contrató, hace siete años, a Paula Comitre.
"Lo que tenemos todos es una incertidumbre muy grande: hasta que no nos vemos en el escenario no contamos con que vamos a hacer la función" añade Paula Comitre.
"Lo que ha salido a flote es la precariedad que tenemos en la profesión, porque nuestras contrataciones son de días sueltos", añade Rafaela Carrasco.
Para su próximo espectáculo ya tiene en mente la música: las variaciones Goldberg de JS Bach, una de las cumbres de la música clásica.
jz/mb
FUENTE: AFP
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