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Quién era Balbi, el caso con el que Mujica depone la Caducidad

En un tiro por elevación Mujica abre el caso de un militante comunista asesinado por las Fuerzas Conjuntas en 1975. Su esposa es la actual secretaria de DDHH del PCU.

 

¿Quién es Álvaro Balbi, el joven asesinado por las Fuerzas Conjuntas, cuyo caso reabre un nuevo capítulo de la investigación sobre crímenes de lesa humanidad?

El decreto que firmó hoy Mujica permitirá que casos puntuales como éste se reabran por afuera de los que pase con la Ley de Caducidad.

Si se anulara o derogara la norma se abrirían 88 casos de lesa humanidad durante la dictadura militar que gobernó el país entre 1973 y 1984.

Sin embargo, el asesinato Álvaro Balbi es todo un símbolo en el debate que tiene como eje la Ley de la Caducidad.La reapertura del caso es un mensaje del presidente Mujica al interior del Frente Amplio de cara a la votación del 19 de mayo, donde se decidirá anular o derogar. Balbi era militante comunista y esposo de Lille Souza, la secretaria de Derechos Humanos del PCU, el sector que impulsa con mayor fuerza la anulación de la Caducidad.

En 1988, el ex presidente de la República, Julio Maria Sanguinetti, había incluido el caso bajo el amparo de la Ley mediante un decreto firmado por el ministro de Defensa Hugo Medina.

Balbi fue asesinado en 1975 en el centro clandestino "Infierno Grande", en los fondos del Batallón de Infantería Nº 13. El 26 de octubre de 1985 la militante Lille Caruso presentó una denuncia por el "crimen con intencionalidad" de su esposo, Alvaro Balbi.

Alvaro Balbi era un empleado de comercio, de 30 años, casado y padre de cuatro hijos. Fue detenido por personal policial el 29 de julio de 1975 junto con todos los demás participantes de una reunión clandestina de militantes comunistas de la seccional 20 del regional 3. Álvaro era miembro de la Unión de Juventudes Comunistas.

Trasladado al Cuartel del Regimiento de Coraceros situado en la avenida Ex propios. No se sabe si murió allí o en el Batallón de Infantería N°13.

Dos días después, el 31 de julio el comisario Telechea, del Departamento 4º de Inteligencia y Enlace, comunicó a sus familiares que podían  reclamar su cadáver en el Hospital de las Fuerzas Armadas

Fue entregado a sus familiares con explicaciones contradictorias e inverosímiles: asma por enfriamiento (no padecía esa enfermedad y llevaba consigo ropas de abrigo), accidente de tránsito y otras.

La autopsia fue practicada por el Prof. Dr. José A. Mautones quien estableció en el certificado de defunción correspondiente, como causa de la muerte “insuficiencia cardiaca pulmonar aguda debido a stress”.

Presentaba exteriormente evidentes huellas de violencia, que pudieron observar numerosas personas concurrentes al velatorio, ante las cuales se abrió el ataúd.

El 29 de agosto de 1975, el Juez Militar de Instrucción de ler. Turno, decretó a pedido del fiscal la clausura de los procedimientos de acuerdo con lo dispuesto por el Art. 245 del Código de Procedimiento Penal Militar.

Unos días antes, el 6 de agosto de 1975, el padre de Álvaro, el dirigente comunista Selmar Balbi, envió una carta al entonces presidente Juan María Bordaberry pidiéndole investigación por esa muerte. Balbi había sido destituido como  director de la escuela de 2º grado Nº 143, Montevideo. Había sido profesor de la enseñanza técnica, ex directivo de la Unión del Magisterio de Montevideo y de la Federación Uruguaya del Magisterio.

En su carta, padre del joven asesinado cuenta a Bordaberry antecedentes familiares, y hace mención al asesinato de su primo hermano, Arbelio Ramírez, un docente asesinado durante un recordado

"Sr. Presidente: Constituimos una familia vasta y considerada, sin exceptuar uno solo de sus miembros. Pregunte, Sr. Presidente; haga preguntar en nuestro sitio de origen, Agraciada, Dolores o Mercedes en el Departamento de Soriano. Por parte de padre, descendemos directamente del Cnel. Tomás Gómez, héroe de la Cruzada de los Treinta y Tres, y en esos campos la familia conserva indivisa la casa solariega que fuera de su hija, doña Palmira, mi bisabuela. Mi abuelo paterno ejerció la justicia de paz en la zona, y dejó buena memoria hasta en tiempos de guerra civil. Por parte de madre venimos de inmigrantes garibaldinos, y un hermano de ella, Alberto Mazzeo, discípulo dilecto de Vaz Ferreira, poeta, escritor y sobre todo periodista al servicio de las libertades fue asesinado a puñaladas en 1918 por un mercenario impune. Dejó herencia: su hijo, Arbelio Ramírez, mi primo hermano, investigador de la historia patria, profesor querido, fue asesinado de un balazo en la carótida cuando se dirigía a dar clase en el instituto Alfredo Vázquez Acevedo, una noche de 1961. Su matador está impune. Ahora es Alvaro, Sr. Presidente. No quiero más impunidad para el crimen. Sea quien sea el autor, sea quién sea la víctima".

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