Sarah, una palestina católica suspira frente al Coliseo romano, escenario del primer Vía Crucis en el que participa el papa León XIV, en esta ocasión bajo la sombra de múltiples guerras en el mundo.
Primer Vía Crucis del papa León XIV en el Coliseo, en tiempos de guerra
Es la primera vez desde 2022 que el obispo de Roma participa en persona en esta conmemoración organizada desde 1964 en el Coliseo.
Faltando dos días para la Pascua, reflexiona que "desgraciadamente, política y religión no son una buena combinación". Sin embargo, Sarah quiere creer que la paz sigue siendo posible.
De pie, frente al imponente anfiteatro romano suntuosamente iluminado, esta sexagenaria nacida en Nazareth y residente en Estados Unidos, que prefiere no dar su apellido, ha esperado más de cinco horas la vigilia de oración.
"Necesitamos la paz en Tierra Santa", dice a la AFP, aun cuando los llamados del papa tienen, a sus ojos, sobre todo un valor "simbólico".
"Los gobiernos no escuchan. Siguen actuando a su antojo. Prometen pero no cumplen sus promesas. Es política", lamenta.
Como ella, unos 30.000 fieles de varios países se reúnen en silencio la noche del viernes a la luz de las velas para este momento culminante de la Semana Santa que precede a las fiestas de Pascua, ensombrecidas este año por la guerra en Oriente Medio.
Geryes Bejjani, un libanés de 33 años, vino con amigos para "traer un mensaje de paz y de coexistencia", pese a la dificultad para viajar y cuatro meses después de haber asistido en su país a la visita que hizo el papa León XIV.
"El papa es el único líder político sin interés personal (...) No hay una agenda oculta, no hay ambigüedades en su mensaje. Y esa es su fuerza", asegura.
Con un cirio en la mano, los fieles -familias, laicos y religiosos- se sumergen en un silencio solo interrumpido por los cantos litúrgicos y las meditaciones leídas en un micrófono.
El viernes, el jefe de la Iglesia católica pidió de nuevo por la paz en conversaciones telefónicas con el presidente israelí Isaac Herzog y el ucraniano Volodimir Zelenski, luego de haber invitado el martes a Donald Trump a "encontrar una salida" al conflicto que arrasa en Oriente Medio.
Estados Unidos e Israel desencadenaron la guerra el 28 de febrero al bombardear Irán, que ha respondido a su vez con ataques retaliatorios en estados del Golfo y un efectivo bloqueo del estratégico paso de Ormuz.
"¡Si solo Trump escuchara a alguien!", suspira Inés Duplessis, de 29 años, quien vino de París para las fiestas de la Pascua.
"Para mí, es muy simbólico, pero nada más. Por desgracia, hay tantos intereses políticos y económicos que es un esfuerzo casi perdido", añade.
"Humildad"
Es la primera vez desde 2022 que el obispo de Roma participa en persona en esta conmemoración organizada desde 1964 en el Coliseo.
El papa Francisco, fallecido el lunes de Pascua de 2025 a los 88 años, había tenido que dejar de asistir por motivos de salud.
León XIV escucha con los ojos cerrados las meditaciones bajo la luz de los cirios y los focos de los proyectores que realzan los arcos del anfiteatro.
El papa, de 70 años, acarrea él mismo una gran cruz de madera por las 14 estaciones que reviven el recorrido de Jesús hasta su inhumación, lo que marca el regreso a una tradición observada por Juan Pablo II y Benedicto XVI.
Augustin Ancel, de París, ve en eso un "fuerte mensaje". "Es también una forma de humildad, ya que del papa tendemos a tener una imagen de lejanía, por pensar que es alguien que tiene un rol muy importante", dice.
Para Patrick Buehler, de 20 años, estudiante de Tennessee y que vino a Roma por dos meses en un viaje universitario "es una gran bendición para Estados Unidos tener un papa" nacido allí.
El domingo por la mañana, León XIV presidirá la misa de Pascua en la plaza de San Pedro antes de pronunciar su bendición "Urbi et Orbi" ("A la ciudad y al mundo"), típicamente política y este año esperada con especial anticipación.
"Siempre hay esperanza. Si perdemos la esperanza, la vida ya no tiene valor", dice la palestina Sarah.
FUENTE: AFP
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