Luego de casi ocho años de investigación por el homicidio de la joven argentina de 15 años, Lola Chomnalez, se logró llegar al principal sospechoso del crimen.
"Nunca he matado, ni a una mosca", declaró el procesado por el homicidio de Lola Chomnalez
Se trata de Leonardo David Sena, un hombre de 39 años y dos antecedentes penales: uno por lesiones personales (2003) y otro por violación (2009). El rastro de sangre que había en las pertenencias que Lola llevada en su mochila el 28 de diciembre de 2014 cuando salió a caminar desde Valizas a Aguas Dulces, fueron claves para llegar a quien se considera ahora como principal sospechoso del crimen.
La Justicia procesó a Sena por el delito de homicidio muy especialmente agravado. Según el fallo judicial al que accedió Subrayado, el hombre declaró que nunca mató a nadie y que la sangre de él estaba en las pertenencias de Lola porque se había cortado el dedo con una botella de vidrio.
Pero para la fiscal Jessica Pereira y para el juez Juan Giménez su declaración es inverosímil. Lola fue asesinada en la playa, la atacaron con un con cuchillo y la terminaron sofocando contra la arena. Se presume que actuaron más personas. El cuerpo de Lola fue encontrado por un pescador y su hijo el 30 de diciembre de 2014. Su mochila rosada, en cuyo interior había una billetera con su DNI, una toalla y un libro, fueron encontradas a mediados de enero de 2015 a 400 metros del cuerpo de la adolescente argentina.
La mochila y las contradicciones.
Sena dijo que él encontró la mochila y que lo único que hizo fue robar la plata que había en la billetera y que su sangre estaba en las pertenencias porque él, que trabajaba en un supermercado, se había lastimado con una botella de vidrio. “Nunca he matado a nadie. Ni una mosca”, declaró.
La Fiscalía entiende que no se logra explicar cómo Sena dice que encontró la mochila y luego esta fue hallada a dos kilómetros de donde él dice haberla visto. Tampoco les resulta creíble que su sangre estuviera en el DNI de Lola. “No se logra explicar que su sangre esté mezclada con la de la la víctima, el que esté en la toalla que se encontraba en su mochila, el que la mochila haya aparecido a kilómetros del lugar donde presuntamente la vio después de días de intenso rastrillaje y búsqueda por parte de particulares y funcionarios policiales, por el contrario, la versión aportada carece de todo respaldo probatorio”, expresó la fiscal.
Para la representante del Ministerio Público Sena mató a Lola y luego le robó el dinero, enterrando la mochila a unos metros del lugar.
El juez del caso expresó que Lola salió a caminar cerca del mediodía del 28 de diciembre, luego de almorzar en la casa de su madrina en Valizas. Y que el hombre, que salió en la hora libre de su trabajo, fue hasta la playa. Ahí se encontró con Lola y terminó ocurriendo el crimen. El magistrado también habló sobre la contradicción sobre le hallazgo de la mochila.
“¿Cómo recorrió la mochila los más de 4 km que distan entre el lugar del hecho y donde Sena versiona que la encontró? Y la siguiente interrogante que se impone es: ¿cómo retornó la mochila desde el lugar en que el enjuiciado expresa que la ubicó, hasta el lugar en donde los funcionarios policiales la encuentran, enterrada en la arena y a los mismos 4 km de distancia, con todos los objetos en su interior con los que la adolescente se retiró de su residencia temporal, salvo el dinero? “, se pregunta el magistrado.
Por otra parte también descarta la teoría de que el hombre se cortó en su trabajo manipulando una botella de vidrio. Sena dice que le pidió dos curitas a una compañera y que luego salió a caminar. Para el magistrado esto no parece real. “Frente a la herida, debió higienizar la zona, tras lo cual menciona dos factores: el primero dado por la compresión del dedo mediante la instalación de dos curitas, y luego, el transcurso de 20 minutos hasta que llegó a la playa y caminó, según él, dos cuadras por la arena”, expresó el magistrado e hizo alusión a que en ese tiempo la sangre estaría seca.
“¿Por qué de la nada y a través de las dos curitas que cubrían su dedo índice de la mano izquierda, comenzó a fluir sangre? Esto tampoco parece haber ocurrido”, finaliza el juez. El hombre terminó procesado por el crimen de Lola, pero la investigación continúa. También cumple prisión un cuidacoche apodado “El Cachila”. En este caso es por un delito de encubrimiento y en los próximos días se conocerá su sentencia.
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