Patrullas militares y policiales custodiaban este martes las semivacías calles de Lima, haciendo cumplir un toque de queda diurno decretado por el gobierno peruano del presidente izquierdista Pedro Castillo para contener protestas por el alza de precios.
Militares patrullan las semivacías calles de Lima, bajo toque de queda
Los comercios estaban cerrados, clases suspendidas y el transporte público era casi ausente en la capital y el vecino puerto del Callao, donde viven 10 millones de personas.
Los limeños fueron sorprendidos por la medida, anunciada hacia la medianoche del lunes por Castillo por televisión, pues los disturbios de ese día habían sido focalizados y los más graves tuvieron lugar en provincias, no en la capital.
El presidente argumentó que la "inmovilidad ciudadana" (toque de queda), que rige hasta las 11:59 de la noche, buscaba "resguardar la seguridad" de la población "ante los hechos de violencia que algunos grupos han querido crear".
"Se tenía información de fuente reservada que hoy se iban a producir actos vandálicos. Esa es la razón por la que hemos tomado esta medida", dijo el ministro de Defensa, José Gavidia.
A media tarde, Castillo inició una reunión con los líderes opositores que controlan el Congreso en busca de contener las protestas.
"Estamos dispuestos a conversar y ver la salida conjunta a este escenario", dijo al llegar al Parlamento el mandatario, quien enfrenta la primera gran protesta contra su gobierno, iniciado hace ocho meses.
Mientras el presidente y los directivos del Congreso y jefes de bancadas iniciaban su reunión, cientos de personas protestaban en diversos puntos de Lima.
Con carteles "Fuera Castillo" y golpeando cacerolas, los manifestantes recorrían las calles en dirección a la céntrica plaza San Martín.
"Estamos marchando contra de las medidas de Castillo. El pueblo sin trabajo, con toque de queda, estamos hartos. Ya este señor debe irse a su casa", dijo a la AFP Nelson del Carpio, un hombre de mediana edad que portaba una bandera peruana.
La policía y los militares no impidieron las marchas de protesta, sino que se limitaron a bloquear los accesos que conducen a la sede del Congreso, para evitar que llegaran los manifestantes.
El toque de queda tampoco fue respetado en la mañana por muchos limeños que igual acudieron a sus sitios de trabajo sin ser molestados por los militares ni policías. El mayor problema era la carencia de transporte público.
Pero buena parte de la población se gana la vida de manera informal por lo que la medida los dejó sin ingresos durante el día.
En el distrito turístico de Miraflores muchos empleados llegaron por diversos medios a los hoteles donde trabajan, pagando taxi o caminando.
Una mucama del Hotel Selina contó a la AFP que había pagado 30 soles (ocho dólares) para llegar en taxi desde su hogar en la Villa El Salvador, en el extremo sur de la ciudad. Diariamente lo hace en autobús, que vale 50 centavos de dolar.
Algunos turistas tenían dificultades para comprar alimentos, pues todos los restaurantes y supermercados permanecían cerrados.
Los servicios de autobuses interprovinciales fueron suspendidos, pero los vuelos domésticos e internacionales operaban con normalidad en el aeropuerto Jorge Chávez, dijo su concesionaria.
En algunas ciudades de provincia había protestas y se mantenían los bloqueos en algunas rutas.
Un partido de fútbol de la Copa Libertadores entre el club peruano Sporting Cristal y el brasileño Flamengo, programado con público para la noche de este martes en el Estadio Nacional de Lima, estuvo en duda pero aparentemente se jugará, aunque sin público.
"Estamos esperando que el partido se juegue sí o sí sin público, [pero] no le puedo dar una confirmación al 100%", dijo a la AFP la gerente de comunicaciones del club limeño, Romina Antoniazzi.
El toque de queda sigue a las protestas el lunes en varias zonas de Perú por las alzas de los precios de los combustibles y alimentos, la primera paralización que enfrenta el gobierno de Castillo, en el poder desde hace ocho meses.
En un intento de apaciguar los reclamos, el gobierno había eliminado el fin de semana el impuesto a los combustibles y decretó un aumento del 10% del sueldo mínimo, que subirá a 1.025 soles (USD 277) a partir del 1 de mayo.
Pero la central sindical CGTP, la principal del país, consideró insuficiente el aumento y llamó a sus afiliados a marchar el jueves.
El anuncio del toque de queda llegó una semana después de que Castillo, un maestro rural de 52 años, se salvara de ser destituido por el Congreso, donde los opositores radicales lo acusan de "falta de rumbo" y permitir la corrupción en su entorno.
También coincidió con el 30º aniversario del autogolpe de Estado perpetrado por el ahora encarcelado expresidente Alberto Fujimori, el 5 de abril de 1992.
Pero sectores más afines también criticaron el toque de queda. La excandidata presidencial izquierdista Verónika Mendoza, cuyo partido colaboró al comienzo con Castillo, expresó su "total rechazo a esta medida arbitraria y desproporcionada".
La desaprobación a Castillo alcanza al 66%, según un sondeo de Ipsos de marzo.
cm/fj/atm
FUENTE: AFP
Dejá tu comentario