Después de tres meses de bloqueo político, los búlgaros están llamados este domingo a votar en unas nuevas elecciones legislativas en las que el ex primer ministro Boiko Borisov, ganador de los comicios de abril, llega en la cuerda floja.
Los búlgaros vuelven a votar con el poderoso Boiko Borisov en la cuerda floja
Su partido conservador GERB ganó las últimas elecciones celebradas el 4 de abril pero, acusado por sus adversarios de alimentar la corrupción endémica en Bulgaria, no encontró socios para gobernar en un parlamento fragmentado.
El resto de formaciones tampoco consiguió cimentar una mayoría alternativa, por lo que el presidente del país, Rumen Radev, convocó nuevas elecciones, en una crisis política nunca vista en la historia de este país postcomunista y miembro de la Unión Europea.
Las opciones de Borisov, antiguo guardaespaldas de 62 años que ha dominado Bulgaria en la última década, son escasas porque no podrá encontrar aliados, asegura Julius Pavloff, director del Centro de Análisis y Marketing de Sofia.
"¿Pero a quién quieren los electores en el poder? La cuestión sigue en suspense y debe resolverse", dice a la AFP.
La ecuación no es fácil porque los sondeos vuelven a augurar un parlamento fragmentado.
El partido antisistema del animador televisivo y cantante Slavi Trifonov, segundo en los comicios de abril, podría empatar o incluso superar a GERB, con ambas formaciones apuntando a un 20-21% de intención de voto.
Ya debilitado por las manifestaciones cotidianas contra él de hace un año, Borisov perdió más puntos por una serie de revelaciones sobre corrupción y la imposición de sanciones estadounidenses a oligarcas, a quienes sus detractores lo acusan de encubrir.
Pero la duda es si sus rivales podrán entenderse para formar un gobierno.
La formación populista de Trifonov rechaza colaborar con los partidos tradicionales salpicados por corrupción, como los socialistas o el partido de la minoría turca.
Por contra, acepta negociar con las formaciones que apoyaron las manifestaciones del año anterior como Bulgaria Democrática (derecha), que podría tener un 12% del voto, y "¡De pie! Mafia fuera" (izquierdas), que podría tener un 5%.
"Para conseguir un gobierno estable (...) no podemos descartar la posibilidad de unas terceras o incluso unas cuartas elecciones", dijo Tochko Yordanov, número dos de Trifonov, que decidió no ser candidato en estos comicios y mantuvo un perfil bajo durante toda la campaña.
El analista Pavloff advierte que los partidos anti-Borisov pueden ser "severamente castigados" por los electores si no encuentran un acuerdo postelectoral.
En una sala entregada a su causa en plena campaña electoral, Borisov todavía cree en volver a ser elegido primer ministro, por cuarta vez desde 2009.
En su discurso ensalza la modernización de las infraestructuras del país bajo sus tres mandatos o las excelentes relaciones con Turquía que, según él, impidieron un "flujo de migrantes".
Sus seguidores, algunos con camisetas con la cara de su héroe, confían en una victoria, aunque sea estrecha.
"Esperamos que los otros partidos se muestren razonables para formar un gobierno, con o sin nosotros", confía Krassimir Kutchukov.
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FUENTE: AFP
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