Uno de los espacios de trueque está detrás de la estación de tren en Monte Grande a 40 km de Buenos Aires. “El grupo es grande porque la necesidad es grande, lo que hacemos es canjear aquello que no usamos y aun lo que usamos por alimentos, por mercadería, ya sea por un aceite, yerba, azúcar o lo que fuese”, explica la organizadora Sandra Montoro.
Los argentinos se las ingenian para enfrentar la inflación galopante
Hay personas que afirman que desde hace dos meses que no van al supermercado y que adquieren todo a través del trueque.
"Hoy cambié una leche por un pantalón para mi nene y está en buenas condiciones así que me voy contenta”, dice Sabrina Fontela, una de las mujeres que acude a la feria.
Según el Instituto Nacional de Estadísticas entre enero y agosto la inflación sumó 24,3%. En el caso de los alimentos básicos el alza es mucho más notoria con picos en el aumento del precio de la harina en 115%, los huevos en 56% y aceites en 40%.
Desde enero el peso ha pedido 50% de su valor frente al dólar.
Los clubes de trueque surgieron durante la devastadora crisis económica de 2001, pero nunca desaparecieron del toso en Argentina.
Ante las dificultades económicas recobraron vigor y a través de las redes sociales se facilitan los contactos entre potenciales clientes. Por ejemplo el grupo “Canje solidario MG” agrupa unos 3.000 miembros y realiza una sesión de trueque todos los viernes en Monte Grande.
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