La salud no espera por los mayores
Un día entré a la sala de espera de un médico general de una mutualista de Montevideo y me encuentro rodeada de personas mayores acomodadas como podían en sillas incomodas, poco apropiadas para una larga espera. Al rato veo que la consulta casi no se mueve y decido hacer un par de trámites para aprovechar el tiempo.
Regreso al rato y veo casi las mismas caras. Y no demasiadas quejas. Todos hablando entre si, comentando sus dolencias, enfermedades, de nietos e hijos. Pregunto por el medico y a coro lo defienden: que atiende con tiempo a todos, que conoce la vida y la historia clínica de cada uno, pero qué caros son los remedios y los estudios etc., etc.
Esto me pasó, pero si lo inventara sería lo mismo. Porque las personas mayores son usuarias asiduas del sistema de salud, fieles a sus médicos, y no dudan en consultar y reclamar sus medicamentos.
El tema es qué atención se les está dando.
En Uruguay prácticamente todas las personas mayores de 60 años tienen cobertura de salud pero son muy pocas las que están en el Fondo nacional de salud. Los jubilados se incorporarán de forma gradual al seguro de salud hasta 2015 donde se espera que la cobertura sea total. En 2011 ingresaron los jubilados de menores ingresos que cobran menos de 8.904 pesos mensuales y tienen incapacidad total. Además ya no se pierde la cobertura del seguro de salud cuando nos jubilamos, como antes.
El Sistema Nacional Integrado de Salud vigente genera un fondo común que paga a las instituciones médicas una especie de cuota que se ajusta por sexo y edad del usuario, condicionado el pago al cumplimiento de metas asistenciales establecidas por el ministerio de salud publica. Entre estas metas asistenciales se encuentran algunos beneficios vinculados a las personas mayores que si bien son un avance importante resultan escasas para usuarios activos.
El actual sistema sanitario apunta a que todos reciban las prestaciones de acuerdo a sus necesidades más allá de lo que paguen y esto es muy importante para el caso de las personas mayores y en especial los jubilados que perciben menos ingresos que cuando trabajaban.
Entre las prestaciones obligatorias está una consulta anual gratis a las personas entre 65 y 74 años y dos consultas gratis a los mayores de esa edad. Dos medios ticket de medicamentos o de análisis clínicos por año, no acumulables por año, es decir que lo que no se usa un año no sirve para el siguiente. Algunas instituciones pueden dar más beneficios.
La creación del carne de asistencia del adulto mayor es otra de las prestaciones para esta población ya que contiene datos de la historia personal de salud y unifica información hasta ahora dispersa, especialmente útil cuando se consulta a emergencias o concurren a varios médicos. También se editaron folletos sobre la promoción de hábitos saludables y una “guía para cuidadores de personas adultas mayores”.
Pero sigue faltando capacitación en temas del envejecimiento y vejez, y faltan médicos especializados que tengan una visión global de las personas mayores - como geriatras - que no hay mas de cien en todo el país para 500 mil personas. Así los mayores consultan a especialistas diferentes según la dolencia – con poco o ningún vinculo entre si- generando una atención fragmentada y con riesgos de sobre medicación.
Entre las prestaciones indirectas se encuentra el incentivo a que las personas entre 45 y 65 años se realicen un screening obligatorio para detectar patologías y la posibilidad de definir un medico de referencia. También hay avances en controles y categorización de residenciales para la tercera edad, algo que no existía.
Los ticket de medicamento se rebajaron 40% con el sistema integrado de salud pero dado el elevado consumo que tienen los mayores de 65 años y el impacto que tiene en el gasto familiar en salud en general igual sigue siendo incompatible con el ingreso promedio de los mayores y de los hogares de los que forman parte.
A nivel popular las personas mayores son vistas como un gasto del sistema de salud cuando durante años y años pagaron en fecha su cuota mutual y prácticamente en su vida de trabajo no consultaron al medico salvo alguna revisación anual en el caso de las mujeres y en los embarazos y alguna consulta luego de los 50 años en el caso de los hombres.
Hay avances y se está pensando. Pero para los mayores se requiere más.
Sin embargo también es fundamental como usuarios conocer nuestros derechos, y exigir su cumplimiento. Y sobre todo tomar conciencia de que nadie va a cuidar nuestra salud como cada uno, teniendo hábitos saludables desde siempre.
Volviendo a la sala de espera en el consultorio del comienzo…pese a la demora me quedé y aguardé mi turno. Porque aun con apuro valoré que un profesional que se toma su tiempo con cada usuario, los escucha, tras sacarse el abrigo y acomodarse en la silla, bien lo valía. Y valió. Porque antes que nada necesitamos una persona que nos mire, nos vea y pueda escuchar lo que traemos porque no solo somos un dolor puntual...
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