Error en ejecución de un condenado a muerte desata indignación
Un condenado a muerte falleció tras una larga agonía el martes a la noche en Oklahoma, en el sur de Estados Unidos, luego de que las autoridades experimentaran con una nueva inyección letal que jamás había sido probada.
Unos minutos después de que comenzara la inyección del cóctel, el director de prisiones del Estado, Robert Partton, ordenó que se suspendiera la ejecución de Clayton Lockett, pero era demasiado tarde: el preso fue declarado fallecido 43 minutos después por una "crisis cardíaca fulminante", indicó a la AFP Jerry Massie, portavoz de las prisiones.
Las autoridades constataron "el fracaso de la intravenosa" inyectada al individuo y concluyeron que los medicamentos "no entraron en el sistema" venoso. El director de la prisión resolvió entonces inmediatamente aplazar 14 días la siguiente ejecución, de Charles Warner, prevista para las 20 horas de ese país.
Minutos después de que comenzara la inyección pudo verse cómo sufría el condenado, que estaba muy agitado, con el cuerpo tembloroso, levantando los hombros de la mesa de ejecución y emitiendo gruñidos y palabras incomprensibles, según la prensa local, una información que fue confirmada en parte por Massie.
"Después de rechazar durante varias semanas dar detalles básicos sobre los medicamentos usados en los procedimientos de inyección letal esta noche, Clayton Lockett fue torturado hasta la muerte", denunció de inmediato Madeline Cohen, abogada de Warner.
El nuevo procedimiento de inyección prevé la inyección de un cóctel de tres productos: un sedante, un anestésico y una dosis letal de cloruro de potasio.
LA CONDENA. Clayton Lockett fue condenado a muerte en 2000 por la violación y el asesinato de una joven que había secuestrado, golpeado y enterrado viva. Charles Warner fue condenado en 1997 por la violación y el asesinato de la hija de once meses de su compañera.
Ambos hombres habían obtenido en marzo pasado la suspensión de sus ejecuciones por falta de anestésico para las inyecciones letales, pero luego el estado logró aprovisionarse.
Desde que fabricantes europeos se negaron a proveer la anestesia más común (pentobarbital) para las ejecuciones, varios estados norteamericanos han luchado para encontrar una solución alternativa.
AFP
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