En la ciudad ucraniana de Dnipro (centro-este), un grupo de voluntarios se prepara para un posible ataque de las tropas rusas llenando bolsas de arena y usando botellas para hacer cócteles molotov.
En el centro de Ucrania, la ciudad de Dnipro se organiza ante un ataque ruso
En la ciudad ucraniana de Dnipro (centro-este), un grupo de voluntarios se prepara para un posible ataque de las tropas rusas llenando bolsas de arena y usando botellas para hacer cócteles molotov.
Centro industrial situado en la orilla occidental del río Dniéper, que separa el este del centro de Ucrania, Dnipro aún no ha sido atacado por el ejército ruso, a diferencia de otras ciudades. Pero esto no impidió que se creara un pequeño ejército de civiles.
Un grupo de voluntarias se dedica a moler poliestireno hasta convertirlo en polvo, un ingrediente útil en la composición de cócteles molotov para "lanzarlos contra los tanques rusos", explica Vale, de 19 años.
Para fabricar estas armas incendiarias caseras, las mujeres también recogen botellas vacías y buscan gasolina.
A las pocas horas de la invasión de Ucrania por parte de Moscú, el 24 de febrero, los residentes locales se ofrecieron como voluntarios para supervisar la distribución de ayuda humanitaria a los que lo necesitaban en la ciudad.
Desde entonces, el grupo se tranformó en una organización caritativa. "Volonteri Dnipra" está ahora oficialmente registrada con el gobierno, por lo que puede recibir donaciones, tanto financieras como en forma de medicamentos y alimentos, de todo el país.
También abrió una cuenta de Instagram, con cerca de 14.000 seguidores, para captar más donaciones. Y desde el miércoles, acepta contribuciones en dólares desde el extranjero.
La organización cuenta con 600 voluntarios y 20 coordinadores, explica una de sus cofundadoras, Yulia Dmitrova, de 35 años, subdirectora de políticas sociales del Ayuntamiento.
En total, tienen 200 vehículos para distribuir la ayuda. "Necesitamos ropa, camas, colchones, uniformes militares", asegura desde el centro de la organización, instalada en la orilla del río.
La relativa calma que reina en Dnipro atrae a muchos desplazados que tuvieron que huir de su ciudad ante el avance de las tropas rusas.
Tanto hoteles como guarderías y comercios acogen a familias enteras que huyeron de Járkov, la segunda ciudad de Ucrania bombardeada desde hace varios días por los rusos. El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, calificó el ataque como "crimen de guerra".
Desde el inicio de la invasión rusa, más de un millón de personas huyeron de Ucrania, según Naciones Unidas. La organización cree que la cifra será más alta. La mayoría huye a países vecinos, como Polonia, Hungría o Moldavia.
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FUENTE: AFP
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