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Ellas trabajan más: el empleo femenino en persistente suba

El empleo entre las mujeres sube de menos de 40% a un eje de 50%. En número de personas, en los 80 había menos de 600.000 mujeres trabajando. Hoy son más de 900.000.

Uno de los procesos más removedores de las sociedades actuales ha sido el ingreso de la mujer, en forma masiva, al denominado “Mercado de Trabajo”, esto es, al empleo remunerado en diversos sectores. En Uruguay, el fenómeno es claro en las últimas décadas y seguramente continuará, por los cambios sociales, políticos y tecnológicos. 

Mientras el empleo masculino se ha mantenido entre 65 y 70% durante las últimas décadas, el femenino sube de menos de 40% a un eje de 50%, en una tendencia que parece sostenida. En número de personas, en los 80 había menos de 600.000 mujeres trabajando. Hoy son más de 900.000 (los hombres son unos 1.133.000). 

¿Quiere decir esto que las mujeres trabajan menos? No, al revés: hay que considerar el trabajo no-remunerado (atención del hogar y la familia, principalmente) al que las mujeres destinan casi 40 horas semanales promedio, mientras los varones apenas 20. Así, la carga total de trabajo es mayor para las mujeres respecto a los hombres (52,4% vs 47,6%), según un trabajo especial de Inmujeres-INE realizado con datos de 2013. Si bien el trabajo no remunerado en hombres aumentó levemente (de 28% a 32% del total de su trabajo), aún hay una gran diferencia, que hace que la carga total de trabajo sea mayor para las mujeres. Dicho de otra forma: ellas trabajan más.

Esto se da porque –entre otras cosas- las tareas del hogar más rutinarias y habituales las hacen mayoritariamente las mujeres (limpieza del hogar y la ropa, alimentación, etc.). Las compras están más repartidas y los varones se dedican mayormente a mantenimiento de vivienda y otras tareas.

Por si todo esto fuera poco, en el trabajo remunerado persiste una importante brecha de género en las remuneraciones, a pesar de que hubo moderados avances en los últimos años. Según el estudio “Equal Pay Day”, que en Uruguay lleva adelante CPA Ferrere, en promedio las mujeres ganan 24% menos que los hombres. Es una reducción respecto al 26% de brecha del año previo, pero aún hay mucho por mejorar.

Hay argumentos para ser optimista: los avances tecnológicos y el desarrollo de los servicios permiten emparejar la cancha en el acceso a diversos trabajos. Además, las mujeres estudian más. De hecho, esto puede leerse también como una luz amarilla para los varones, que desertan más de secundaria y son minoría en la Universidad. No en vano, ya hace casi 3 años la revista The Economist titulaba “El sexo débil”, aludiendo a… los varones. En particular a quienes se desempeñan en la industria, en países industrializados, cuyos empleos están en riesgo y deben adaptarse. Los desafíos de género son para todos.

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