A sus 21 años, el jockey Nahuel Hernández Valiente es un luchador de la vida y eso quedó demostrado en su proceso de recuperación.
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Conmovedor testimonio de jockey que se salvó milagrosamente tras ser baleado
El joven deportista fue baleado el pasado 22 de julio a pocos metros del Hipódromo de Las Piedras; pero los disparos no eran para él.
Nahuel salía del hipódromo e iba hacia la parada de ómnibus, cuando José Lenin Marano Cardozo, dueño de un stud y poseedor de antecedentes penales por riña, lesiones y tráfico de drogas, se ofreció a llevarlo.
Metros más adelante, el vehículo en el que se desplazaban fue atacado a balazos por desconocidos que les dispararon desde otro auto.
Como resultado de la balacera, Marano falleció en el lugar, mientras que Hernández recibió un disparo en la cabeza y fue trasladado grave a un centro asistencial.
Fue operado y permaneció varias semanas en el CTI de Médica Uruguaya. Su vida pendió de un hilo, pero se recuperó; aunque quedó ciego.
Hoy Nahuel habló sobre lo ocurrido ese día y sobre su futuro. En diálogo con Antonio Castro, periodista especializado en turf de Subrayado, agradeció el apoyo recibido en su proceso de recuperación.
Contó que será sometido a nuevos análisis y que tiene la esperanza de volver a ver. “Siento que voy a poder volver a ver. Tengo ese presentimiento. Quiero volver a subirme a un caballo y correr”, dijo.
El joven asegura que no recuerda nada del episodio y que lo que sabe fue porque se lo contaron.
“Del accidente no me puedo acordar nada. He tratado de hacer el esfuerzo, pero no me acuerdo”, aseguró.
“Capaz que si hubiese demorado 20 minutos más, me venía en el ómnibus o me venía con otra persona y no pasaba nada”, dijo.
Los días transcurridos desde su alta han sido difíciles. “Extraño el despertar y ver a mi novia al lado mío. Extraño ir al hipódromo a varear. Extraño los fines de semana correr”, contó.
Nahuel agradeció especialmente el apoyo desde siempre de su novia. “Gracias a Dios a ella le debo mucho”, afirmó. “Me siento como un estorbo en el sentido de que siempre tengo que estar pidiendo un vaso de agua. Están todos pendiente mío. Los demás tampoco descansan, mi señora tampoco”, agregó.
El joven jockey siente que volvió a la vida. “Como quien dice gané la primera carrera de vuelta. Costó pero gané”, dijo. Se confesó creyente en Dios, y entre la fe y la ciencia se mostró optimista. “Faltan 200 metros y ya tenemos el disco ahí. Creo que vengo peleando la punta ya”.
“Correr de nuevo es lo que más quiero. Con los caballos voy a estar”, concluyó.
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