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Niños con cáncer de la Peluffo tienen médicos hasta 15 de julio

La renuncia en masa de los profesionales se venía advirtiendo desde principios de año. Las diferencias entre la directiva y el personal técnico y una nueva fundación

La Fundación Peluffo Giguens ya no será lo que fue desde su fundación en 1988.

Desde el próximo 15 de julio, los médicos renunciarán en masa luego de seis meses de negociación.

La crisis se venía anunciando desde noviembre de 2011, pero se desató el 4 de enero, a partir de la destitución del director médico, el oncólogo Ney Castillo, uno de los alma mater de la institución que trata el 65% de los casos de cáncer infantil en Uruguay.

Este lunes, los médicos presentaron una carta en la que denuncian la situación y explican el por qué de la renuncia.

Los médicos señalan  como el fin de la relación las diferencias de enfoque entre los profesionales y la dirección ejecutiva de la fundación encabezada por Jorge Bartesaghi.  Para los liderados por Castillo las inversiones deberían ser volcadas en maquinaria radiológica. En tal sentido se cuestionó la construcción de un centro de telemedicina cuyo valor superó los dos millones de dólares.

En la carta presentada hoy, los profesionales médicos reiteraron que la dirección actúa "con un absoluto desprecio" por los criterios técnicos.

recordaron afirmaciones del directorio como "la ausencia de médicos es un tema menor ya que en Oncología está todo protocolizado", que "la directiva no está para comprar aparatitos"  o que "los cuidados paliativos no son necesarios porque fallecen sólo dos niños por año".

Frente a la nueva situación, se generan muchas interrogantes sobre cómo funcionará el servicio para los pacientes.

Los quince médicos renunciantes de la Peluffo Giguens ya habían anticipado en enero que si las negociaciones no prosperaban iban a formar una nueva asociación para el combate del cáncer pediátrico. En ese proceso intervendrá la Facultad de Medicina, lo que incluirá no sólo rehabilitación y tratamiento, sino también la formación de cuadros médicos para el futuro.

Otra de las dudas es cómo convivirá la Peluffo Giguens con su ex director. Castillo es además el director del servicio Hemato-Oncológico del Hospital Pereira Rossell, donde funciona la fundación. No se sabe todavía cómo seguirán coordinando acciones en este escenario.

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