Nacional

Mujica contra la agitación liceal: "es el izquierdismo infantil"

El presidente trancó duro a los activistas y promotores del conflicto en la educación. "Usan la educación como teatro político". También habló de los enfermeros

El presidente José Mujica reaccionó duro con los sindicatos y militantes de ultraizquierda que intervienen en el conflicto de la enseñanza al denunciar este viernes "el izquierdismo infantil" de algunos sectores que "le hace el caldo gordo a la derecha".

Durante la emisión de su espacio radial en M24, el mandatario dijo que para este tipo de activistas polííicos funciona la máxima "cuanto peor, mejor".

De este modo, Mujica respondió a las críticas por las demoras en resolver las obras de infraestructura en una decena de liceos de Montevideo, y la posterior represión policial acaecida en la noche del miércoles en los alrededores del Liceo 70 del Cerro.

"Estos dirigentes agarran la enseñanza como teatro de operaciones con fines políticos", agregó.

Mujica leyó la carta del padre de un alumna del Liceo 2 de Salinas, un hombre que acaba de regresar al país desde Italia, y que le envió un mensaje de aliento por el conflicto en la educación.

Este ciudadano, según dijo el presidente, destacó la excelencia de la educación recibida, la actitud de los profesores y la calidad edilicia del centro educativo.

El presidente dijo además que son reales los problemas del Estado a la hora de solucionar problemas de infraestructura. "Mientras arreglar el baño de una casa lleva quince días, arreglar el baño de un liceo público lleva un año", comentó.

En otros aspectos, Mujica abordó la investigación que derivó en el procesamiento de dos enfermeros por la muerte de quince pacientes en la Asociación Española y Hospital Maciel.

Alabó la "sagacidad policial" y destacó en ese sentido que los investigadores lograron engañar al enfermero Marcelo Pereira cuando estaba en una negativa cerrada. Según publicó ayer Búsqueda, los policías le dijeron a Pereira que "lo tenían grabado" y el imputado pensó que era verdad: las semanas anteriores al desenlace había percibido la presencia de electricistas en su lugar de trabajo. En ese momento relacionó ese hecho con la redada que le estaban haciendo los interrogadores, y por esa razón terminó admitiendo su culpabilidad.

El primer mandatario también calificó de "ejemplo nacional" a la enfermera cuya denuncia anónima abrió la puerta a la investigación.

Se mostró partidario de realizar vigilancia sicológica y cambiar las condiciones de trabajo de enfermeros y médicos, y alternar sus puestos de empleo para evitar los altos índices de burn-out. 

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