El presidente José Mujica acusó a las gremiales de agro de “aumentar la antipatía” entre el campo y la ciudad, a partir de la negativa a pagar más impuestos para mejorar la infraestructura del país.
- Nacional >
Mujica acusó a ruralistas de "aumentar antipatía" en la población
En su audición, el presidente explicó que el impuesto "no es un castigo por malos", sino por ser los "más fuertes". El "ombligo del mundo" versus "los derrochadores"
Las agrupaciones ruralistas vienen fomentando la polarización en la sociedad uruguayas, dijo Mujica, quien dijo que detrás del proyecto del impuesto al campo “no había maldad”. “No se trata de bondad o maldad. Claro que hay gente notable entre los 1.200 productores rurales a los que les pedimos el esfuerzo. No los estamos castigando por ser infinitamente más ricos que el resto de los uruguayos. Les pedimos un aporte porque son los más fuertes, no por ser los más malos”, agregó.
Para Mujica, “se podía y se debía” hacer “un aporte” porque el aumento del valor de la tierra “es un bien social” que se explica por la “estabilidad social del país”.
Respondiendo a sus propios argumentos, señaló: “claro que no se come con promedios (de precios de la tierra). Pero tus hijos van a heredar una fortuna, algo que no van a heredar los que te acompañan por un salario. Tus hijos sí van a heredar una fuerte. Que les vaya bien. Y que la cuiden”.
“Nosotros no despreciamos a nadie. No es que unos son el ombligo y centro de la historia versus los derrochadores Los uruguayos somos una colmena contradictoria y compleja, con una falla cultural. Las gremiales lo único que hacen es aumentarla, multiplicando la antipatía entre unos y otros”, aseguró.
Cuando habló de “falla cultural”, Mujica se refirió a la dicotomía ciudad-campo que subsiste desde los comienzos de Uruguay como país, algo que llega hasta la actualidad.
“Ellos (las gremiales rurales) divorcian el campo con los intereses de la ciudad por no querer entender que son parte. No hay una cultura de integración. Acá no pasa lo que pasa en Nueva Zelanda: allá el taxista sabe cuándo se esquilan las ovejas. Hay una unidad cultural, nosotros no”, afirmó.
En su audición en la radio M24, el primer mandatario dijo que el proyecto del Impuesto a la Concentración de Inmuebles Rurales, derogado por la Suprema Corte de Justicia, hacía un pedido “ridículo” frente al costo país que implica el crecimiento económico de los últimos diez años. “Soñábamos con un fideicomiso de 300 millones en cuatro años”, aseguró.
Sin embargo, sólo el porcentaje de aumento de la tierra en la última década alcanzó los 3.000 millones de dólares.
Basado en datos oficiales, el presidente dijo que en una década el precio de la tierra pasó de 450 dólares la hectárea a 4.500 dólares. Aclaró que ese precio es sobre índice CONEAT 100.
Mujica señaló que las intendencias vienen sufriendo un grave problema de recaudación desde hace años, en proporción inversa a este fenómeno.
Las transferencias del gobierno central en 2012 a las intendencias del interior alcanzó a ser el 40% de los ingresos municipales. En el año 2000 significaba el 22.5%, explicó el mandatario.
La autonomía financiera de los municipios, establecida en los artículos 297 y 298 de la Constitución, corre serio riesgo.
Los municipios recibían en el año 2000 el 3.7% del Producto Bruto Interno del sector agropecuario. Diez años después, perciben apenas el 1.9%, pese al extraordinario crecimiento que ha registrado el sector. “Esto significa apenas 5 dólares la hectárea”, añadió Mujica.
Los datos de crecimiento del sector agropecuario son elocuentes, según el gobernante: hace diez años donde había medio millón de hectáreas plantadas ahora hay 2 millones por las cosechas dobles y los cambios tecnológicos.
Sólo la soja, dijo el presidente, va a movilizar 100.000 viajes de camión en el ejercicio 2013.
Precisamente el objetivo del impuesto a los productores rurales -aplicable a 1.200 sobre un total de 47.500- apunta a resguardar el crecimiento y la productividad del país, explicó.
Tal como está el valor de la contribución inmobiliaria rural hacen falta 5.000 hectáreas de contribución para hacer apenas 1 kilómetro de camino de tosca y la recaudación de contribución rural correspondiente a 30.000 hectáreas para construir 1 kilómetro de carretera bituminizada.
Cuando Montes del Plata esté en funcionamiento, entre granos, ganado, madera y otros productos se registrarán 400.000 viajes de camión en las carreteras nacionales y secundarias.
Las intendencias deberán afrontar ahora la mejora y construcción de 40.000 kilómetros de rutas secundarias para lo cual contaban con el ICIR, y ahora esperan una nueva respuesta del equipo económico a partir de la restauración del impuesto al patrimonio sobre las propiedades rurales de más de 2.000 hectáreas.
Según Mujica, apostar a la infraestructura vial es caro. Un kilómetro de camino de tosca cuesta unos 50.000 dólares y uno de bitumen 300.000 dólares el kilómetro.
Uruguay tiene actualmente unos 9.000 kilómetros de carretera, y debe realizar mantenimiento de su red cada dos o tres años si pretende seguir creciendo, mejorando su logística y su acceso a las zonas portuarias.

Dejá tu comentario