El ataque de J. K. Rowling a los insultos machistas de los "progresistas"

Se solidarizó con Theresa May y señaló la hipocresía de quienes recurren a ataques machistas para deslegitimar a las mujeres en posiciones de poder.

J. K. Rowling, la escritora de la más exitosa saga para niños de todos los tiempos, Harry Potter, ha dejado en claro más de una vez que no escatimará palabras ni exposición pública cuando su responsabilidad social la impulsa a tomar posición sobre temas que están en la opinión pública.

Es una feminista declarada, y utilizó las redes sociales para responder a los insultos machistas que políticos y personalidades británicas lanzaron contra la primera ministra británica, Theresa May.

La solidaridad femenina está por encima de la filiación política, y la escritora escocesa atendió incluso a varios de los representantes del progresismo inglés, en defensa de la mandataria conservadora.

Rowling señaló la hipocresía de aquellos que recurren a ataques machistas para deslegitimar a las mujeres en posiciones de poder.

“No me importa si estamos hablando de Theresa May, Nicola Sturgeon, Kate Hooey, Yvette Cooper o Hillary Clinton: la feminidad no es un defecto de fabricación”, afirmó.

En 14 tuits, la afamada novelista dejó en claro su posición a quien quisiera escucharla, o más bien leerla.

“Acabo de dejar de seguir a un hombre, de quien pesaba que era inteligente y divertido, porque llamó a Theresa May “puta”. Si no puedes manifestar tu desacuerdo con una mujer sin llegar a esos insultos básicos e inmundos, al diablo tú y tus políticas. Estoy harta de hombres “progresistas” cuya careta se cae cada vez que una mujer les desagrada, recurriendo a palabras toscas y humillantes asociadas con la feminidad, comportándose como misóginos de la vieja escuela, y que después se sacan lustre creyéndose valientes. Cuando haces esto, Sr. Progresista Chico Cool, te alías -queriéndolo o no- con los hombres que envían imágenes pornográficas violentas y amenazas de violación, que tratan por todos los medios posibles de intimidar a las mujeres que están en política o en los espacios públicos, tanto reales como digitales. 'Zorra', 'puta', y naturalmente, violación. Somos demasiado feas para ser violadas, o necesitamos ser violadas, o necesitamos ser violadas y asesinadas. Todas las mujeres que conozco y que se han atrevido a expresar públicamente su opinión han soportado este tipo de abusos al menos una vez, enraizado aparentemente en la determinación de humillarlas o intimidarlas por el hecho de ser mujer. No me importa si estamos hablando de Theresa May, Nicola Sturgeon, Kate Hooey, Yvette Cooper o Hillary Clinton: la feminidad no es un defecto de fabricación. Si la respuesta inmediata a una mujer que te desagrada es llamarla un sinónimo de su vulva o compararla con una prostituta, asúmelo: no eres progresista. Estás a pocos pasos de los que se esconden detrás de una rana de dibujos (en referencia a Pepe, el símbolo de la extrema derecha)”, lanzó la escritora.

 

*En todos los casos se sustituyó la palabra “liberal” en inglés por “progresista”, puesto que es la expresión culturalmente equivalente en latinoamérica.

 

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