Estados Unidos y las monarquías árabes del Golfo anunciaron la creación de un centro para luchar contra las fuentes de "financiación del terrorismo", con motivo de un encuentro este domingo en Riad entre el presidente Donald Trump y los dirigentes de estas monarquías.
EE.UU. venderá armas a países árabes por más de USD 100.000 millones
En su primer día de gira, Trump anunció megacontratos por más de 380.000 dólares con las monarquías árabes del Golfo.
Tras una serie de entrevistas bilaterales, el presidente estadounidense se reunió con los líderes de los seis países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) -Arabia Saudita, Baréin, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Omán y Catar- en la capital saudita, a la que Trump llegó la víspera en el marco de su primer viaje al extranjero.
A la salida de esta pequeña cumbre, las monarquías integrantes del CCG y Estados Unidos anunciaron "la creación de un centro para luchar contra las fuentes de financiación del terrorismo".
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Las dos partes intercambiaron los instrumentos de ratificación de la puesta en marcha de este centro, indicó la agencia oficial saudita SPA, sin precisar su misión o dónde estará su sede.
En el pasado, Estados Unidos estimó que ciertos países árabes y musulmanes no destinaban suficientes esfuerzos para luchar contra el terrorismo.
Por su parte, Arabia Saudita y sus aliados consideran a Irán como un "factor de desestabilización" en el Golfo y en Oriente Medio, por su "intervencionismo" en los países árabes como Siria, Irak o Yemen.
Las relaciones entre los países del Golfo y Washington se enfriaron bajo la administración de Barack Obama, que renunció en 2013 a comprometer militarmente a su país contra el régimen sirio de Bashar al Asad. Además, inició un acercamiento a Teherán con el acuerdo de 2015 sobre el programa nuclear iraní.
EL DISCURSO DE TRUMP. En este contexto, el discurso que pronunciará este domingo Trump sobre el islam es todo un desafío, ya que el presidente estadounidense, con su reciente decreto migratorio, ha sido acusado de discriminar a los musulmanes.
En el esperado discurso, el presidente republicano subrayará su "esperanza" de una "visión pacífica" del islam.
Su influyente consejero en temas de seguridad nacional, el general H.R. McMaster, prometió que el discurso ante una treintena de dirigentes musulmanes reunidos en Riad sería "una fuente de inspiración" pero que también tendría un tono "franco".
Trump "va a ser muy directo aludiendo a la necesidad de enfrentarse al extremismo y al hecho de que muchos en el mundo musulmán, no sólo no han hecho lo suficiente sino que además alentaron el extremismo, más allá de las palabras bonitas", explicó un funcionario de la Casa Blanca que pidió permanecer en el anonimato.
Sin embargo, los observadores se preguntan: ¿Qué palabras elegirá el presidente? ¿Qué tono va a adoptar? ¿Es posible que decida suavizar su discurso para no ofender a sus anfitriones, con el riesgo de decepcionar a una parte de su electorado?
¿Va a utilizar la expresión "terrorismo islámico radical", muy usada durante la campaña electoral pero que provocó susceptibilidades en el mundo musulmán? Esta expresión se convirtió en uno de sus distintivos frente a los demócratas, a quienes acusaba de carecer de claridad y de determinación.
"Expresaré la posición del pueblo estadounidense de manera franca y clara", había prometido Trump en su discurso semanal, difundido el viernes por la noche, antes de emprender su viaje a Arabia Saudí.
CONTRATOS MULTIMILLONARIOS. El sábado, su primera jornada en Riad estuvo centrada en los anuncios de los megacontratos por más de 380.000 millones de dólares, incluidos 110.000 millones en ventas de armas a los saudíes para hacer frente a las "amenazas" de Irán.
"Empleos, empleos, empleos", fue el resumen de la jornada, según Trump, que aprovecha el viaje para olvidar los problemas que le esperan en Washington.
La de Riad podría ser la etapa más tranquila del largo viaje del nuevo inquilino de la Casa Blanca, que terminará en Europa.
Su periplo lo llevará a Israel, a los territorios palestinos, al Vaticano, a Bruselas y a Sicilia, para las cumbres de la OTAN y del G7, donde los aliados europeos de Washington esperan obtener compromisos claros.
Se trata de una agenda cargada sobre la que planea la sombra de la investigación sobre los supuestos vínculos entre el equipo de campaña de Donald Trump y Rusia.
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