Una trampa hizo que cayera la asesina del niño Gabriel Cruz en la pequeña localidad de Las Hortichuelas, Nijar, Almería, España. Fueron 12 días de tensa búsqueda que terminaron con una verdad incómoda.
Mujer que mató a hijo de pareja será investigada por la muerte de su hija
Ana Julia Quezada, dominicana de 43 años, fue agarrada infraganti este sábado cuando intentaba trasladar el cadáver hacia otro lado. Ya llevaba el cuerpo dentro de la caja del auto cuando fue detenida por la Policía. No pudo negar los hechos.
El viernes último, los investigadores la llamaron a declarar y como al pasar le contaron que iban a centrar la búsqueda en un descampado en Vícar (Almería), a unos 60 kilómetros de Las Hortichuelas.
La exactitud de los datos ya hacían pensar que estaba rodeada y que la Policía ya sabía la verdad. Solo faltaba que ella cometiera el error, el segundo de la pesquisa.
El primero, y el que la puso en el centro de la escena, fue encontrar “de casualidad” en una batida popular -en Barranco de las Águilas, a 3.5 km del lugar de la desaparición- la remera que llevaba puesta la víctima el día en que se ausentó en forma definiva.
Llamó la atención de los detectives que la prenda estuviera tan seca luego de varios días lluviosos. Era evidente que alguien la había plantado allí.
Desde entonces la investigación se había centrado en ella exclusivamente.
LA CARA DE LA DESGRACIA
Hasta entonces, Ana Julia era la abnegada pareja de Ángel Cruz. La mujer que lo contenía y lo besaba ante cámaras. La que se había puesto al hombro la búsqueda. Era frecuente verla con una camiseta con el rostro estampado de Gabriel, el niño cuyo paradero era un misterio para toda España.
Su perfil era incluso más alto que el de la madre biológica, Patricia Ramírez.
La revelación de la culpabilidad de la ciudadana dominicana generó primero una ola de indignación general por la hipocresía de sus gestos, y luego un tsunami de mensajes de odio por el hecho de que fuera una inmigrante.
Sorprendió a muchos que el asesinato fuera ejecutado por una mujer y que ésta fuera nada menos que la actual pareja del padre del menor.
"Pescaíto", como le llamaban en la intimidad por su afición a la fauna marítima, era un niño dulce y dócil que había crecido rodeado de su familia.
Para la Policía era un hecho que el asesinato se había producido en el círculo íntimo. Y que la dominicana Ana Julia Quezada tenía todos los boletos para ser sospechosa.
Quezada estaba en pareja con Ángel Cruz desde hacía un año. Pronto, se ganó su confianza y el hombre la incorporó a su familia.
Según testigos, había roces entre ella y Gabriel, pero nada fuera de lo común tratándose de las tensiones de una familia nueva, la de un padre que estaba tratando de rehacer su vida con otra mujer que no era su madre.
Ana Quezada era, por otra parte, una abanderada de la prisión perpetua. Solía postear contra asesinos. Hace poco lo había hecho en Facebook contra un triple asesino de niños liberado tras 21 años de prisión.
¿ACCIDENTE?
Poner el foco en Quezada hizo que los investigadores abrieran nuevos frentes en la vida íntima de la mujer. Había llegado al pueblo poco antes de entablar relación con Cruz.
La mujer llegó de Dominicana a España en la década de los 90, junto a su primera hija, Ridelca. Comenzó una relación con un camionero de Burgos, con quien tuvo otra hija.
En 1996, ocurrió el incidente que ahora cobra especial relevancia para la policía. Ridelca, la niña de 4 años, había muerto cayendo de un balcón en un episodio que se cerró como "accidental". En el departamento descansaban Ana Julia, Ridelca, y la hija de la pareja que tenía 2 años de edad.
Esa hija de Ana Julia, que hoy es veinteañera, fue internada con una crisis de nervios a raíz de la detención de su madre.
En el caso de Gabriel Cruz, de acuerdo a la versión oficial de los hechos, Ana Julia fue la última persona que vio con vida al niño. Lo vistió y lo llevó a a casa de unos familiares el 27 de febrero.
Sobre las 8 de la noche desde ese mismo día, el padre decidió hacer la denuncia de desaparición tras descartar su presencia en casa de todos sus amigos.
QUE NADIE MÁS HABLE
La gran incógnita es por qué lo hizo. La Policía especula con que en algún momento la agresora pensó en un secuestro y en el cobro de un rescate. Ella estaba sin trabajo.
Sin embargo, es una teoría que no coincide con el objetivo que podría haber alcanzado. La familia Cruz ofreció 10.000 euros por datos del pequeño.
Lo cierto es que si alguna vez hubo voluntad de secuestro terminó más temprano que tarde, ya que la muerte del niño data del mismo día de su desaparición. Fue ahorcado por Ana Julia en circunstancias aún no del todo aclaradas.
La hipótesis más probable es que estuviese celosa de la relación del niño con sus padres biológicos.
Patricia Ramírez, la madre de Gabriel Cruz, dio un paso más allá. Que Ana Quezada pague por lo que hizo y que nadie más la nombre, ni le den cobertura.
"Que nadie hable más de Ana Julia Que no aparezca en ningún sitio y que nadie retuitee cosas de rabia porque ese no era mi hijo y esa no soy. Que pague lo que tenga que pagar, pero que lo que quede de este caso sea la fe y las buenas acciones que han salido por todos lados y han sacado lo más bonito de la gente. No puede quedar todo en la cara de esta mujer y en palabras de rabia", dijo la mujer.
En declaraciones a la cadena Cope, Ramírez dijo que siempre sospechó de que Ana Julia estaba detrás de la desaparición de su hijo.
"Yo temía que fuera así. No se podía decir nada, porque era parte de la investigación", dijo. "Tenía la esperanza de ablandarla y de que se viniera abajo. De que en algún momento lo soltara. Por eso, apelábamos a su conciencia en nuestras comparecencias".
Por último defendió a su exmarido, Ángel Cruz, a quien muchos responsabilizan del hecho en forma directa o por transitiva.
"Él es una persona maravillosa, que nadie dude de él. Yo voy a estar a su lado porque tenemos que superar esto los dos juntos. Está destrozado, pero es muy difícil hacer la digestión de la pérdida de un hijo sabiendo que lo ha matado la persona a la que quieres", concluyó.
La Policía señala que Ana Julia se terminó de romper con Ángel: "te quiero, pero he sido yo", le dijo, ya dispuesta a entregarse.
Gráfico: 20minutos.es
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