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Un experimento muestra cómo funciona el fenómeno del cholulismo

Una persona montó una intervención en un centro comercial simulando ser un actor famoso. En cinco minutos estaba rodeado de fans pidiéndole autógrafos. Video


Thomas Elliot generó tumultos, volvió loca a la gente. ¿Thomas qué..?

¿Quién es este muchacho? Bueno, nadie que conozcas.

Es una persona anónima que se hizo pasar por un supuesto famoso. El experimento fue un éxito. La gente se quería abrazar con él, sacarse fotos, sin importar por qué era supuestamente famoso.

Ya ni siquiera importa ser una celebridad. Basta con parecerlo.

Elliot entró a un centro comercial y se hizo pasar por un conocido actor. Con la complicidad de sus amigos, logró que la gente le prestara atención. Supuestamente era Thomas Elliot, el de "Los juegos del hambre" y "Spiderman". El impostor usó su nombre real, ni siquiera intentó suplantar a uno de los verdaderos actores. De hecho, no tenía siquiera parecido con ninguno.

Pronto empezaron los codazos, los comentarios, los primeros autógrafos. La gente se acercó a él, se sacó la foto. Pero el proceso de sus repentinos fans fue curioso: primero rendir pleitesía al famoso, luego preguntar quién demonios es.

Un grupo de adolescentes lo empezó a perseguir gritando en un ataque de histeria.

En siete minutos, el centro comercial le asignó tres guardaespaldas, y en 10 minutos las tiendas se vaciaron para dejar a la celebridad y a sus amigos comprar a gusto

La gente tuiteaba: "¡Oh Dios mío, acabo de ver a Thomas Elliot!".

Al final, el grupito se subió a un coche. En ese momento, una chica de veintitantos años le entreó a Elliot un papel. "¿Quieres ir a tomar algo esta noche?". Obviamente, le dejó el teléfono.

El supuesto divo del espectáculo la llamó y pudo confirmar que sí: la chica estaba dispuesta a tomar algo y todo lo que él quiera. ¿La fama es puro cuento? Y sí, sobre todo para engatuzar incautos.

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