Tres de cada diez parejas coincidieron en admitir que un factor determinante para separarse fue la falta de sueño después de tener a su hijo, según una encuesta publicada por el diario The Observer y publicada hoy por Clarín.
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Tres de cada diez parejas dicen divorciarse por dormir mal
Una investigación que se realizó en Gran Bretaña sugiere que el promedio de los padres duerme cinco horas. Algunos llegan a las 5 horas y 48 minutos por noche. Estos episodios ponen en peligro no sólo la pareja, sino la vida de los nuevos padres.
Casi el 45% admite que se durmió en un lugar inapropiado o peligroso, y uno de cada veinte reconoce que se quedó dormido al volante de su auto.
Pero a la hora de administrar fuerzas en el hogar, la falta de sueño da para todo tipo de triquiñuelas. Alrededor del 11 por ciento de los entrevistados reconoció haberse hecho ”el dormido” para que su pareja tuviera que atender al bebé durante la noche.
Al mismo tiempo, otro 11 por ciento reconoció que había cerrado la puerta para que el bebé siguiera llorando.
Otro 9 por ciento confesó haber subido el volumen del televisor para no escucharlo. Una quinta parte de los padres atribuyó la demora del niño en dormirse al hecho de tener un televisor en su cuarto.
Tanya Byron, psicóloga, dijo que la culpa no es de los padres sino que el tiempo de descanso de la familia se ve reducido por las demandas del trabajo y la atracción que ejerce la tecnología. ¿Conclusión? Menos Facebook y más sueño, algo en lo que tienen que ver los niños, pero también es un problema prevalente en todos los sectores y condiciones familiares.
“Desde un punto de vista clínico, muchos de los que veo en mi consultorio, en su mayoría chicos, tienen otras complicaciones por la falta de sueño, aun cuando ese no sea el inconveniente por el que se acercan. Dificultades de conducta, problemas familiares, dificultades para el aprendizaje y la concentración: hay una cantidad significativa de problemas comunes cuya causa subyacente es el dormir “, asegura Byron.
La falta de disciplina, según la experta, es un problema en las últimas generaciones de padres y eso se refleja en las costumbres que se reiteran a la hora del descanso y la administración del tiempo.
Dice Byron: “Los bebés tienen mala prensa pero en realidad tampoco estamos ayudando a los adolescentes con toda esta generación de padres-amigos. Veo muchas personas cuyos hijos tienen problemas crónicos de sueño y todos dicen cosas como que los niños se enojan mucho si tratan de mandarlos a la cama. Les prometo que no los van a odiar a la mañana cuando hayan descansado como se debe. A nuestra generación la disciplina le resulta mucho más difícil que a otras, pero la falta de límites sólo causa más dificultades”.
A veces dormir mal puede ser tan nocivo como el consumo de sustancias psicoactivas.
La falta de sueño en adultos también es preocupante, agregó Byron, haciendo referencia a las pruebas realizadas a madres mal dormidas. “Las que no habían podido dormir eran tan peligrosas como las que habían bebido. Una mujer condujo 100 metros con los ojos cerrados”.
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