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Policías corruptos le pidieron al contrabandista 12.000 dólares

Primero pidieron 5.000, después redoblaron la apuesta. También se llevaron un aire acondicionado. El extorsionado los denunció con una cámara oculta

 

El 8 de febrero, el contrabandista entró a la seccional 3° de Policía, de la calle Paysandú. Iba a llevar supuestamente el dinero que le habían pedido unos policías para liberar la mercadería decomisada y un aparato de aire acondicionado de su propiedad.

El caso tuvo gran repercusión en los últimos días, cuando el mismísimo jefe de Policía de Montevideo, Diego Fernández, participó de la intervención de la seccional el jueves último, como un claro mensaje a la tropa y a la opinión pública.

La jueza Graciela Gatti procesó a los tres policías por concusión, según el artículo 156 del Código Penal. La concusión es un delito levemente distinto al cohecho, dado que en éste último la iniciativa del soborno debería haber surgido del comerciante y no de los uniformados.

Hoy se conocieron los detalles de la operación a partir de la divulgación del auto de procesamiento.

El contrabandista estaba doblemente nervioso. Estaba siendo extorsionado por policías, pero a su vez estaba llevando a cabo una maniobra peligrosa: llevaba una cámara oculta.

Esta vez las cosas eran distintas. Cansado de las amenazas y los desplantes, el comerciante había decidido "cantar" todo, entregarse.  Hizo la denuncia y acordó con Asuntos Internos agarrarlos in fraganti.

Tenía que llevar 25.000 pesos en billetes que fueron previamente registrados y llevaba consigo una cámara oculta en una lapicera, que grabó la transacción y mostró el abuso policial. Según el auto de procesamiento, le entregaron el aire acondicionado bajo la firma de un recibo.

El tire y afloje había comenzado el 20 de enero cuando un grupo de policías de esa seccional -un subcomisario y dos sargentos- allanaron su negocio y encontraron cigarrillos ingresados al país en forma ilegal.

Desde que había hecho la denuncia, el comerciante -que ahora deberá ser juzgado por infracción aduanera-  fue intervenido en sus comunicaciones. Los policías no querían que la palabra dinero apareciera en esas conversaciones.

Algunos de los diálogos están en el documento. Uno de los policías le dice al comerciante: "cuchame una cosa, eh, por teléfono no hablés nada de eso muchacho, qué es lo que te pasa, bo!".

El Policía agrega a modo de "novedad" que le iban a entregar el aire acondicionado. "cuchame, vos sos un  caballero y te considero como tal, te espero el lunes de tarde después de las 6".

Los investigadores pudieron seguir de cerca los mensajes de texto y las llamadas telefónicas en las que la reclamaban más dinero.

El día del allanamiento, en enero, los policías corruptos habían solicitado 5.000 dólares por no "ver nada".

El comerciante extorsionado dejó constancia del pedido de dinero de una forma accidental. Llamó por teléfono a un socio para conseguir la plata. Esa llamada fue el punto de partida para que el juez abriera la investigación. ¿Cómo pudo llamar a alguien si estaba incomunicado?

Poco rato después, los agentes se endulzaron y pidieron más.

Los policías fueron a la casa del financista y encontraron nuevas evidencias de contrabando.

El precio ya era distinto. Los policías de la seccional 3° pidieron 12.000 dólares para hacer la vista gorda.

Después fueron rebajando sus expectativas. Incluso el documento da cuenta de que uno de los policías, el sargento WAP  se quedó con "todo", según consta en una charla telefónica intervenida entre los restantes dos uniformados.

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