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Para Batlle, España resuelve la crisis al estilo Uruguay en 2002

El ex presidente habló con la agencia EFE sobre la recapitalización y recordó la crisis que en estos días cumple su décimo aniversario

El expresidente de Uruguay Jorge Batlle (2000-2005) afirmó hoy en una entrevista con Efe que la crisis de España no "es estructural" como la de Grecia sino "de liquidez" y cuestionó la política de "estrangulamiento" de la UE, sobre todo si no hay incentivos al crecimiento económico.

Apartado de la vida política activa, aunque no de la actividad pública, Batlle recibió a Efe para conversar sobre el décimo aniversario de la crisis financiera vivida por su país en 2002, que tuvo su punto culminante en el festivo bancario de una semana decretado el 30 de julio de aquel año.

"Yo creo que la crisis de España tendrá un componente de burbuja inmobiliaria", pero "me parece que no es estructural, sino de liquidez", indicó el exmandatario.

Batlle, de 85 años y cuyos antepasados son originarios de Sitges (Barcelona, España), pertenece al histórico Partido Colorado, que gobernó Uruguay durante casi toda la vida republicana del país.

El exgobernante, que procede de una larga dinastía presidencial que tuvo cuatro mandatarios en 140 años, recordó que España "ha pedido una ayuda, no para integrarla al déficit, sino para devolverla a través de los bancos para sanear la situación financiera".

"La única cosa que queda por analizar y considerar es si es buena en el futuro esta política de estrangulamiento que está haciendo Europa", una política que se debe a que "Alemania tiene mucho miedo de la vieja inflación sufrida después de la Primera Guerra Mundial", opinó.

Además, recalca que "España es necesaria para Europa", como lo es Italia, y "Europa tiene que ser consciente de que ella es necesaria para el mundo", mientras que "América tiene que ser consciente de que también depende del éxito del esfuerzo europeo para resolver la crisis", argumentó.

Aunque se trata de naciones con tamaños, economías, entornos y contextos históricos distintos, Batlle comparó la crisis española con la vivida en Uruguay hace 10 años, durante su gestión, porque en ambos casos se optó como salida por la recapitalización de parte de la banca.

El Gobierno español "está haciendo lo mismo que hicimos nosotros" en 2002, resumió.

Antes de eso, en aquel fatídico año fueron retirados de Uruguay, en poco menos de seis meses, el 47 por ciento de los depósitos bancarios, la mayoría en manos de argentinos afectados por la suspensión de pagos decretada en la nación vecina meses antes.

El Estado uruguayo perdió reservas por más de 3.100 millones de dólares, cuatro bancos quebraron, el dólar se devaluó, miles de ciudadanos quedaron en la ruina y otros cientos de miles emigraron, mientras el desempleo llegaba al récord del 20 por ciento.

Gracias a las gestiones de Batlle con el entonces presidente estadounidense, George W. Bush, el Tesoro de EE.UU. prestó 1.500 millones de dólares por unos días a Uruguay, que pactó una salida negociada con el FMI hasta lograr los fondos necesarios para estabilizar su sistema financiero.

La solución comportó una política de austeridad en el gasto y de estricta responsabilidad fiscal, y socialmente desembocó en un aumento de la pobreza, que llegó a subir al 37 por ciento, muy lejos del 13,7 por ciento de finales de 2011.

"Apliqué ajustes pero inmediatamente resolvimos el problema de la colocación en el mundo exterior porque tuvimos una modificación cambiaria", narró Batlle.

Como esa opción no es viable para países como España "porque no tienen moneda" propia, el expresidente aboga porque la zona euro en su conjunto siga el ejemplo Washington.

"¿Qué hizo Estados Unidos? Hizo una expansión monetaria enorme y no tiene inflación", relató el político uruguayo, un acérrimo defensor del libre comercio, para repetir luego que solo con austeridad "no se sale" o "por lo menos, rápido no se sale".

"Hace muy bien España en recomponer la situación financiera, bancaria, pero creo que hay que darle un poco más de aire a la economía europea", concluyó. EFE

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