PROTAGONISTAS

Le diagnosticaron cáncer de mama a los 30 y luego metástasis: cuenta su historia y su mirada sobre esta etapa

"Tiene que tener un sentido mi existencia en esta tierra, es un poco volado, pero empezás con esas preguntas", expresa Eliana Elizalde.

Por día en Uruguay, entre cinco y seis mujeres reciben un diagnóstico de cáncer de mama. En el Mes Rosa vamos a conocer a una de ellas. Eliana Elizalde recibió a los 30 años su diagnóstico. El amor a la vida, el apoyo de su familia y amigos, la llevaron a encarar este proceso con esperanza y el foco puesto en sanar.

"Este viaje empieza varios meses antes de mi diagnóstico, porque yo sentí un dolor del lado derecho y me encontré un bulto. Esos días que esperé fueron raros, porque es como esa dualidad entre lo que puede ser y lo que no puede ser. Y la confianza en que seguro no es nada y todo el mundo te dice que seguro no es nada, porque sos joven, porque sos saludable", contó. Entonces, llegó el diagnóstico y tenía cáncer.

"Si lo pienso, todo alrededor quedó en silencio, éramos un montón en ese consultorio. Es muy difícil aceptar ese diagnóstico e integrarlo", compartió en la entrevista y habló de las preguntas que le vinieron a su mente.

"Uno tiene una imagen del cáncer que es una persona en situación límite. Ahí empezó un poco mi camino de construcción de qué imagen tenía yo sobre el cáncer, qué imagen tenía mi familia sobre el cáncer", añadió.

Además, expresó que para ella, desde el primer momento, ese diagnóstico vino a mostrarle algo. "Algo en tu vida tiene que cambiar, algo tenés que cuestionarte".

Luego del diagnóstico, el oncólogo armó un plan de tratamiento que incluía quimioterapia, una operación y radioterapia. A partir de ese momento, Eliana tuvo que poner el cuerpo para sobrellevar su enfermedad.

"Lo que más me repercutió fue en la vitalidad, en el cansancio. Creo que eso fue lo que más me costó recuperar. Y después cambios físicos en el peso, en el pelo, que parece banal, pero para las personas que estamos transitando esto, sobre todo las mujeres, ver como se te cae el pelo, ver como se te caen las cejas, las pestañas, ver que tu cuerpo no es el mismo, y verte en el espejo, que es la clara imagen de la enfermedad", admitió.

Lo que le pidió a su entorno fue que su enfermedad no se volviera el centro de sus vidas. "Yo quería seguir teniendo una vida relativamente normal, en cuanto pudiera, y quería que la vida de los demás siguiera su curso también", aseguró.

Después de un primer diagnóstico, Eliana se enteró de que tenía metástasis en el pulmón y en el cerebro. La enfermedad le enseñó a entender al futuro de una manera distinta. Ese futuro que puede parecer incierto en un contexto como el de ella lo transformó en una oportunidad para vivir.

"En los controles venía bien y en diciembre, en uno de los controles, en una tomografía, apareció una mancha en el pulmón. Y ahí con eso empieza la posibilidad de que esto se retomara", fueron sus palabras para contar ese momento.

"El tratamiento fue cien por ciento efectivo, para la parte pulmonar, que era lo que yo tenía afectado. En un control de rutina y de resonancia, aparece un nódulo en mi cerebro, que antes no estaba. Que un mes antes no estaba. Y empezaron de nuevo los controles y las planificaciones para esta nueva situación, que es la actual", narró.

Sobre cómo vive estos momentos, contó: "Llego a lugares muy oscuros, en cuanto a pensamientos, porque te da miedo, incertidumbre. El ser humano no sabe vivir en la incertidumbre, y la vida es incertidumbre, 100 por ciento. Mi mensaje siempre es: lo seguro es hoy, es este momento. El tema del futuro, es difícil sacarlo de tu mente todo el tiempo, porque es como te decía: lo único seguro es hoy, pero uno tiene planes, y entonces el miedo de no poder llegar a cumplirlos, dos por tres aparece".

Además, citó a su oncólogo para afirmar que "el futuro cada vez es mejor, porque avanza más la tecnología".

"El ser humano le tiene miedo a la muerte de por sí. Tuve varios momentos en los que mi preocupación era morirme joven. Y mi preocupación ahora es que esa idea y esa preocupación convivan en mi mente".

"Tiene que tener un sentido mi existencia en esta tierra, es un poco volado, pero empezás con esas preguntas, y para mí está superbueno darse la posibilidad de preguntarse. Yo siempre le voy a estar agradecida a la enfermedad, porque me dio la chance de preguntarme quién quiero ser o qué impacto quiero tener en la vida de los demás", agregó.

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