Hoy llega a Uruguay Serge Haroche, Nobel de Física 2012

Será parte de la conferencia de Óptica Cuántica a desarrollarse en Piriápolis entre el 12 y 16 de noviembre. Sus impresionantes descubrimientos sobre luz y materia

 

Este lunes llega a Uruguay Serge Haroche, Premio Nobel de Física 2012, invitado por la Facultad de Ciencias para participar de la Conferencia de Óptica Cuántica en Piriápolis.

El evento se celebra cada dos años en Latinoamérica con el respaldo de organizaciones internacionales como The Optical Society (OSA) y el International Centre for Theoretical Physics (ICTP). En Uruguay recibe el apoyo de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) y de la Facultad de Ingeniería.

Esta sexta edición de la conferencia se celebrará por primera vez en Piriápolis entre el 12 al 16 de noviembre. Allí disertará Haroche.

Nacido en 1944 en Casablanca (Marruecos), es catedrático de Física Cuántica en el Colegio de Francia y en la Escuela Normal Superior, ambos en París.

Al conocerse la noticia del premio Nobel, el 11 de octubre, los anfitriones tenían dudas que el científico pudiera cumplir con su compromiso.

Haroche y David Wineland recibirán el Nobel el 10 de diciembre, en el aniversario de la muerte del químico Alfred Nobel. Ambos se repartirán los 8 millones de coronas suecas (unos 930.000 euros) con que está dotado el premio

Tras haber obtenido la medalla de oro del Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) en 2009, Serge Haroche ha obtenido el galardón por sus trabajos sobre física cuántica orientados a las interacciones entre la luz y la materia. Esta ciencia del siglo XX se interesa por la física de partículas más pequeñas que el átomo, muy difíciles de aislar.

En teoría, una partícula cuántica puede permanecer simultáneamente en varios estados de energía superpuestos. Pero este fenómeno desaparece cuando la partícula entra en contacto con un instrumento.

Para solventar el problema, el trabajo de Serge Haroche ha consistido en crear una trampa a estas partículas de luz, los fotones, mediante espejos ultra reflectantes enfriados a menos 273 grados centígrados de temperatura. Su idea ha permitido conservar un número preciso de fotones y poder así estudiarlos. En paralelo, su homólogo estadounidense ha tendido la misma trampa a los átomos con una carga eléctrica.

Tanto Haroche como Wineland han trabajado por separado en el mismo tema desde mediados de los 80, y han arribado juntos a la misma conclusión aunque por caminos diferentes.

Los  científicos y sus equipos del laboratorio de Kastler Brossel, del National Institute of Standards and Technology y de la Universidad de Colorado, han podido observar lo cuántico.

El grupo de Wineland fue el primero en el mundo en demostrar una operación cuántica con dos bits cuánticos, el primer paso para pensar, a pesar de los retos prácticos que supone, en la posibilidad de que algún día se pueda construir un ordenador cuántico.

 

Ese nuevo tipo de ordenador, mucho más veloz, cambiaría la vida de los seres humanos "de la misma forma radical que los ordenadores clásicos transformaron nuestra vida en el siglo pasado" , en palabras de la Real Academia de las Ciencias.

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