El chino Mo Yan, Nobel de Literatura 2012

Influido por Faulkner y García Márquez, sus obras describen la agitada vida de su país en el último siglo. Algunos de sus textos fueron llevados al cine con éxito

 

Ni Don De Lillo, ni Javier Marías, ni Murakami. Como casi siempre, el Nobel sorprende con un nombre poco conocido, que en las próximas horas alfombrará las vidrieras de las librerías.

El escritor chino Mo Yan es el ganador del Premio Nobel de literatura 2012. El verdadero nombre del 109° premiado por la academia sueca es Guan Moye. Mo Yan es su seudónimo artístico.

El sucesor del poeta sueco Tomas Tranströmer en el galardón más importante de las letras nació en Gaomi, un pobre condado de la provincia costera de Shandong, en febrero de 1955, informa hoy El País de Madrid.

Sus padres eran campesinos. Durante la revolución cultural dejó la escuela a los doce años y empezó a trabajar en la agricultura, y más tarde en una fábrica.

En 1976 se enroló en el Ejército Popular de Liberación y fue durante esa época cuando empezó a estudiar literatura y a escribir sus propios relatos. Su primer cuento se publicó en una revista literaria en 1981. El éxito llegó unos años más tarde con la novela corta Touming de hong luobo (1986, en francés Le radis de cristal 1993)

En sus novelas se mezclan la agitada historia de la China del último siglo con los ritos y tradiciones de las zonas rurales y el alma del pueblo chino, mediante un lenguaje realista, mágico, descriptivo, humanista y satírico, que se ha visto influido, según ha reconocido el propio Yan, por autores occidentales como Tolstói, Faulkner o Gabriel García Márquez.

 Entre sus libros más conocidos, figuran, además de Las baladas del ajo (un retrato de la China rural, ambientado en los primeros años del proceso de reforma puesto en marcha por Deng Xiaoping a finales de 1978); Sorgo rojo (El Aleph, 2002), con cuya adaptación el director de cine Zhang Yimou ganó el Oso de Oro en Berlín en 1988; Grandes pechos amplias caderas (Kailas, 2007) -prohibido en China-, donde pasa revista a la historia china del siglo XX a través de la vida de una mujer, y La república del vino, en el que satiriza la corrupción gubernamental y la obsesión de su país por la comida y el alcohol. Las tres primeras han sido traducidas al español.

"NO SIGNIFICA NADA". Mo Yan expresó a la prensa oficial su alegría por el galardón, aunque aseguró que "ganar no representa nada" y que seguirá "centrado en la creación de nuevas obras".

"Continuaré trabajando duro, gracias a todos", señaló un elusivo Mo, que en las horas posteriores ha intentado aislarse de la prensa y los admiradores, en una breve entrevista a la agencia oficial China News desde su casa en la aldea de Gaomi, de la provincia oriental de Shandong.

Sobre la importancia del premio para la literatura china, Mo aseguró que "China tiene muchos autores excelentes, cuyos destacados trabajos podrán también ser reconocidos en el mundo".

Ante la también oficial agencia Xinhua, el escritor de 57 años se mostró "muy sorprendido" por el galardón: "Me sorprendió mucho ganar el premio porque sentí que no soy un autor tan experimentado como otros autores chinos. Hay muy buenos escritores y mi estatus no era tan elevado".

A la televisión estatal CCTV, el escritor de "Sorgo rojo", "Las baladas del ajo" o "La vida y la muerte me están desgastando" señaló que prefería "estar con los pies en la tierra" y no hacer grandes celebraciones.

"Quiero seguir mi camino, concentrado en lo humano para mi propia obra", aseguró Mo, quien dijo que se encontraba en su pueblo "para sentirse tranquilo" y "escribir encerrado en su habitación".

"Estoy con mi padre en el pueblo, para ver el campo", dijo con sencillez el nobel chino, quien dijo tener en mente "muchos temas para escribir".

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