“Cuando metió la mano en la mochila le tiré por las dudas”

El joven que mató a un delincuente en Barros Blancos le dijo al juez que no vio el arma pero que el delincuente dijo que la tenía. El juez recomienda disparar al aire.

27 de febrero de 2013, 15:03hs

 

El juez Gonzalo Silva procesó con prisión al joven de 19 años que el lunes de mañana mató a un delincuente en la verdulería de su padre, en Barros Blancos.

El fallecido quería venderle una hidrolavadora presuntamente robada, a lo que el joven se negó y le exigió que se fuera. El delincuente, apodado “el Dengue”, insistió y amenazó al joven con que mataría a sus padres y a su hermano.

Según contó el joven al juez, fue ahí cuando ingresó al local, le quitó las llaves a su padre -que estaba durmiendo- abrió un ropero, sacó un arma y la cargó.

El joven volvió a salir con el arma en la espalda, en la cintura y fue ahí cuando el “Dengue” volvió a amenazarlo. Cuando el delincuente metió la mano en la mochila, el joven ahora procesado creyó que iba a sacar un arma, entonces le disparó en el pecho, a una distancia de un metro, según contó al juez.

“Me fui para adentro, agarré el revólver y nada, después volví hasta ahí y yo salí con el arma atrás. Yo entré, agarré el arma, me la puse atrás y volví a salir. Seguí trabajando y el me siguió hablando desde afuera, gritando que iba a matar a mi madre y a mi padre, a mi hermano y me saqué y le tiré porque no voy a dejar que vengan a matar a mi padre y a mi madre”, contó el joven.

“Estaba de short y championes y un gorro y una mochila. Yo cuando lo vi ya estaba así. Le dije que se fuera, que dejara de joder, que quería trabajar y el me dijo 'a vos te parto' y metió la mano en la mochila y yo le tiré antes que me tire él. Yo no me voy a arriesgar a que me mate”, agregó.

Respecto al arma del delincuente, el joven confesó que no la vio: “No vi nada. Yo le dije por lo que tuviera ahí, por las dudas y por si le pasaba algo a mi padre o a mi madre después, primero está mi familia”.

“Mi padre estaba durmiendo, le saqué la llave, abrí el ropero y estaba ahí, el arma, no estaba cargada, la cargué yo. El me decía que tenía un arma y que me partía a mi, a mi padre y a mi madre y cuando metió la mano en la mochila le tiré por las dudas. Capaz que si no los mataba hoy otro día agarraba a mi madre o a mi padre y quién sabe qué le hacía”, dijo. El magistrado entendió que no hubo legítima defensa y por eso lo procesó por homicidio.

EL FALLO. El magistrado entendió que no hubo legítima defensa y por eso lo procesó por homicidio. El juez Silva indicó en el auto de procesamiento que lo mejor hubiera sido que el joven llamara a la policía, o que disparara al aire para ahuyentar al delincuente, pero nunca disparar a matar.

“Resulta claro que una actitud prudente de llamar a la policía hubiera terminado con el episodio y que la actitud de armarse implicaba una solución por si mismo del problema. Pero aún así podría haber amenazado con el arma para instarlo a retirarse, incluso como máximo haber efectuado un disparo al aire como afirma su padre ha hecho en otras oportunidades para ahuyentar ladrones”, escribió el juez en el fallo.

El magistrado destacó que se debe preservar la vida de las personas, de todas, incluyendo la de los delincuentes.

“Siendo la vida humana, TODAS (sic.) las vidas humanas el máximo bien jurídico protegido por el Derecho Penal, el ataque a la misma debe ajustarse estrictamente, como el guante a la mano, a la totalidad de las previsiones indicadas en el artículo 26 del Código Penal, y faltando solo una de ellas, no resulta aplicable”, fundamentó.

“Esto significa que el Derecho Penal Uruguayo no reconoce, ni aún implícitamente el derecho de dar muerte a un ciudadano, sino que admite que un ciudadano, en condiciones extremas, corriendo inminente peligro su vida, honor o integridad física, pueda asumir la defensa personal e inmediata de esos bienes, siempre que los medios utilizados no aparezcan como claramente excesivos para repeler la ofensa”, agregó Silva.

“El indagado, en cambio, optó por castigar al desobediente 'pastoso', como lo llama su hermano en su declaración, efectuándole un disparo al pecho, para luego retirarse tranquilamente al domicilio, despertar al padre y contarle lo ocurrido”, concluyó.

El fallo completo puede leerlo aquí.

Tras el procesamiento con prisión de un joven en Canelones que mató a un delincuente en la puerta de su comercio, cuando este lo amenazó con matarlo a él y a su familia, dos expertos abogados explican cuándo se puede esgrimir la legítima defensa para que el matador no termine en la cárcel.

 

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