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Cansado de humillaciones, pidió al juez cambio de nombre

Jorge Rafael Videla ya no quería salir de su casa por los equívocos que le ocasionaba llamarse como el militar argentino condenado por delitos de lesa humanidad

 

Un nombre se lleva con orgullo y no como un castigo. O al menos eso sería lo ideal.

A veces la vida juega malas pasadas con la lotería de los nombres.

Llamarse como un genocida puede ser mala suerte. O un bautismo con premeditación o alevosía que no resistió el paso del tiempo. Aquel prohombre que inspiró a los padres terminó siendo uno de los dictadores latinoamericanos más sangrientos de la historia.

A Jorge Rafael Videla, de 33 años, la lotería del tiempo no lo favoreció.

Su homónimo, el ex presidente de facto, condenado por delitos de lesa humanidad, le ha causado tantos tropiezos en la vida que se vio obligado a cambiar de nombre.

El juez en lo Civil y Comercial de la ciudad cordobesa de La Carlota, Raúl Oscar Arrazola, autorizó su cambio de nombre, informó este martes el diario La Nación.

Al realizar el pedido, el hombre argumentó que ser un homónimo del ex presidente de facto le ocasionó una serie de perjuicios que lo llevaron a tener deseos de no salir de su domicilio, en esa localidad ubicada a 317 kilómetros de Córdoba capital.

El hombre eligió conservar el nombre de Jorge y el apellido paterno Videla, pero eliminó el nombre de Rafael y agregó el apellido materno Schiel.

Su nombre ahora es Jorge Videla Schiel. El nombre aceptado por el juez después de que el interesado demostrara, con testigos, los graves problemas que le había ocasionado llevar el mismo nombre que el dictador condenado por crímenes de lesa humanidad, consigna la agencia Télam.

La petición comenzó a tramitarse en 2010 y Videla Schiel tuvo que someterse a pericias psicológicas, además de presentar testigos para demostrar los perjuicios sufridos. También tuvo que probar que no tenía deudas pendientes de ningún tipo.

En su presentación, Videla argumentó que fue objeto de constantes humillaciones, discriminación y burlas en trámites normales de gestión, en la escuela, en la universidad y en actos eleccionarios.

En su fallo, el juez indicó que en el caso "se encuentran objetivamente afectados derechos de raigambre constitucional como la dignidad, el honor, la salud, el trabajo y el desarrollo personal, con un hondo desmedro de la personalidad del actor", dice la información divulgada hoy en la vecina orilla.

 

FOTO: Jorge Rafael Videla, en la cima de su poder, en 1978, año del nacimiento de su homónimo cordobés. Sus contemporáneos le decían Rucucu, en honor a su parecido con el personaje del mago ucraniano interpretado por Alberto Olmedo.

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