Buscan aumentar el número de policías comunitarios
La Policía Comunitaria trabaja en todo el país con la intención de generar una nueva cultura policial: un efectivo de confianza, cercano a los problemas de la gente. Y aunque este parece el deber ser para toda la estructura policial, lo cierto es que en las últimas décadas la mayoría del esfuerzo de la Policía está en la represión del delito.
Sin embargo, desde hace 13 años el Ministerio del Interior impulsa el desarrollo de la Policía Comunitaria, que junto a otros actores sociales se involucre en temas que pueden derivar en conflictos con la ley, un trabajo de convivencia ciudadana.
Eso es lo que encontró Subrayado en la Policía Comunitaria de la ciudad de Santa Lucía, Canelones. Allí, Fabián Núñez y Alejandra Perrone, dos policías comunitarios de la seccional 2º de Santa Lucía, tienen varios frentes de combate e intervienen en ellos sin armas sino como articuladores entre las necesidades de los miembros de la comunidad.
Uno de los casos en los que colaboran es el de Nilda, una señora de 62 años, con discapacidad visual, a quien encontraron pidiendo limosna en la ruta.
Fabián y Alejandra contaron a Subrayado cómo viven su tarea, que es totalmente distinta a la que realizan los policías de la guardia. “Cuando vi como se manejaba, cuando vi las cosas positivas que se pueden lograr desde ahí dije me encanta esto y hace cuatro años que trabajo en esto”, contó el agente.
Hay varios planes concretos en los que participa la Policía Comunitaria. En Montevideo se los puede ver últimamente en los liceos y Primaria cuenta con ellos para acompañar a los maestros en el trabajo con las familias con niños con deserción escolar.
Actualmente se busca aumentar el número de policías comunitarios. Son unos 150 en todo el país y los protagonistas aseguran que hay una cultura instalada difícil de cambiar. De hecho, en la interna policial la tarea es vista como un asistencialismo, por lo que es difícil encontrar efectivos que tengan esta vocación de servicio.
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