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Pa! … Se ve a un niño pequeño sentado en el piso con un plato de comida cerca.

Pa! … Se ve a un niño pequeño sentado en el piso con un plato de comida cerca. El niño llora mientras mira aterrado hacia un costado. De repente se ve el brazo de un hombre que lo zarandea mientras mete a prepo su cara adentro del plato. El llanto parece ahogar al niño. El hombre insiste con violencia, hay tirones de pelo, cachetadas y más zarandeos. Sigue sin verse el rostro del azotador pero se puede concluir que es un adulto, que es grande, que tiene fuerza… hay unos segundos de calma en la imagen aunque el pequeño parece desgarrarse del miedo … esos brazos grandes vuelven, toman al niño y lo tiran contra una pared. No tengo el video para mostrárselos pero seguro que se  imaginaron la escena ¿no? Este niño forma parte de la cifra de 84% que sufre maltratos de personas dentro de su núcleo familiar.

Este dato se dio a conocer el mismo día en que se divulgó el video donde se ve a dos adolescentes matando con un palo a un perro en Nueva Palmira.

No tengo el video del niño maltratado, tampoco tengo el video en que un hombre de Pando acuchilló a su mujer hasta la muerte por las mismas horas pero sí tengo el video en que un joven mata a quemarropa a un trabajador que vigilaba un supermercado. Igual con ninguna de estas tres situaciones se logró la ola de indignados que inundó las redes sociales y colmó de visitas los portales.

Me parece horrible que maltraten a un perro o a un caballo. Me parece dantesco que se torture psicológica, física y sexualmente a niños y mujeres. Me parece espeluznante que se mate por unas monedas a un trabajador.

Me parece bien que se haya reaccionado con sensibilidad a una realidad como esa. Que se diga con fuerza no al abuso, no a la violencia. No, no y otra vez no!. Eso habla de jóvenes y adultos comprometidos con una sociedad. Pero además de ser comprometidos pienso que tenemos que ser responsables. Ser responsables no es pedir que se linche en la plaza pública a los jóvenes que mataron a palazos al perro ni pedir pena de muerte para los delincuentes.

Que además de indignados por la muerte de un perro, también haya indignados contra la violencia contra niños y mujeres, que también haya indignados contra quienes matan por dos pesos. Pero que esa indignación sea fuerza de cambio y no justicia por mano propia; que esa indignación nos lleve a denunciar situaciones de abuso, que esa indignación nos lleve a exigir cambios, que esa indignación nos lleve a hacer propuestas, que esa indignación nos lleve a formar parte del cambio. 

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