Violencia doméstica...cuando el enemigo está en casa

La mesa del almuerzo de los sábados en casa es un espacio rico en todo sentido. Convivimos las tres generaciones.

 

La mesa del almuerzo de los sábados en casa es un espacio rico en todo sentido. Convivimos las tres generaciones. La presencia del abuelo o abuela ayuda a los niños y adolescentes a comprender nuestra historia familiar. El otro día mi madre contó con cierta resignación cómo sus padres no le permitieron en la década del 50 ingresar a la Escuela de Educación Física.

Mi madre relató con compasión los argumentos de sus padres. Ellos le decían que ¡cómo una mujer va andar por ahí exponiendo su cuerpo ajustado en un equipo deportivo y provocar de esa manera! Es que para ellos no era cosa de señoritas.

Una vez terminada la anécdota los más chicos quedaron sorprendidos y hubo que explicarles sobre los prejuicios de la época y los condicionamientos culturales. Mi hijo de casi 20 años se compadeció y le dijo a mi madre: “pobre abuela”.

La conversación fue imprevista pero sumamente útil para volver a poner las cosas en su lugar. El hecho fue revelador de la situación de la mujer 60 años atrás y de la postura de mis abuelos, que si bien le dieron todo el amor a mi madre, estaban limitados por ciertos acuerdos sociales. Afortunadamente las cosas han cambiado.

Hay profesoras de Educación Física por todos lados y las mujeres se “ajustan” como quieren. Esto no constituye una falta a la moral, aunque no para todos. Porque si bien ciertas condiciones sociales cambiaron, la igualdad entre hombres y mujeres aún es una meta. Las representaciones machistas forman parte de nuestra vida cotidiana, están en nuestra casa, en la escuela, en la televisión. Y el intento de dominación masculina también.

De lo contrario, veamos la crónica policial de todos los días. El maltrato hacia la mujer es un hecho cotidiano, tanto, que cada 40 minutos se presenta una denuncia. La mujer muere en manos de los hombres. Este año van 35 asesinatos. Es que la violencia doméstica es un sistema de dominación aceptado por la sociedad. Así lo afirma la Lic. Andrea Tuana de la Red Uruguaya de Lucha contra la violencia doméstica.

Por ello cuando se presenta la campaña de la ONU Mujeres contra la violencia doméstica llamada ¡Activate Uruguay!, aparece una niña afirmando que  violencia es cuando un varón le dice “no te metas porque en esto las niñas no saben nada. O cuando se dice: “para qué vas a estudiar, si terminás casada y vas a tener que criar a tus hijos”.

Las campañas de concientización nos enseñan que los micro - episodios de maltrato, como los insultos, las palabras discriminatorias, el ejercicio del control sobre nuestras vidas, etc.,- son hechos que pueden derivar en golpes físicos y en la muerte.

Muchas veces los actos discriminatorios se minimizan, pero está claro que forman parte del campo de cultivo de un drama mayor.

Poner el freno a tiempo y saber cuáles son las condiciones del trato es la forma de evitar estos hechos. Este debe ser un ejercicio colectivo tanto de la mujer como del hombre. Por eso hay que saber que desvalorizar a una mujer por su condición de género es violencia, violencia machista que socava el alma de las mujeres. Por ello propongo que cada uno de nosotras y de ustedes se transformen en “guardianes de derecho” para vigilar con atenta mirada amorosa la forma en la que nos encontramos. Porque la violencia domestica no es un drama pasional que ocurre en la casa de otro. La violencia doméstica es una violación a los derechos humanos.

El 23 de noviembre, Subrayado Especial ofrecerá un completo informe sobre este tema con testimonios de mujeres víctimas de violencia, de victimarios, y de especialistas en el tema. Si querés saber más te recomiendo los siguientes portales. Podés llegar a descubrir con asombro cuánto tenemos que aprender. Cuánto depende de espantar nuestros miedos y enfrentar la verdad.

www.activate.org.uy

www.violenciadomestica.org.uy

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