Más crecimiento ¿más gasto?

La conjunción de una muy buena producción del agro, una temporada turística excepcional y el consumo que creció fuerte explican el repunte económico en el arranque del año.

La economía creció 4,3% en el primer trimestre y 2,8% en el año móvil a marzo, según la información del Banco Central. Son muy buenos datos, en especial si se los compara con un panorama regional bastante más pobre. La feliz coincidencia de una muy buena producción del agro, una temporada turística excepcional y el consumo que creció fuerte (impulsado por el dólar bajo), explican el repunte económico en el arranque del año.

Este crecimiento tiene virtudes propias del Uruguay. El histórico ciclo previo de inversiones en la producción (agro, industria, servicios) es la base de una mayor actividad, cuando las circunstancias son favorables. Así, el buen clima acompañó al campo y la mayor afluencia de argentinos permitió al turismo mejorar sus ingresos.

El comercio también se expandió y dio un impulso sustancial al PBI, pero aquí es donde hay que mirar el otro lado de la moneda: la actividad comercial se ve beneficiada por el dólar bajo, pues los productos importados se abaratan: electrodomésticos, alimentos importados, prendas, tienden a venderse más. Las ventas de autos 0 km subieron 30%. También tienden a bajar los alimentos cuyo precio depende del mercado internacional (donde cotizan en dólares); por ejemplo la carne vacuna, cuyo precio se mantuvo por más de un año en pesos corrientes (la suba reciente es la primera en varios meses).

Pero la baja del dólar no es muy buena noticia para la economía a mediano plazo. Detrás de todo consumidor, a la larga o a la corta, hay un trabajador. Y la baja del dólar hace que Uruguay se encarezca respecto a competidores y compradores, lo que trae problemas. No es casual que, a pesar de que la economía crece, el desempleo sube: los costos hacen que muchas empresas cierren o reduzcan personal. El problema se expresa primero en el agro y la industria, cuyos márgenes se achican, pero luego se traslada –si no hay cambios- al resto de la economía. Claro que en sectores con gremios fuertes, o sectores que pueden pasar a precio el aumento de costos (a veces son los mismos) no se pierde empleo a corto plazo. Pero a la larga, el problema de encarecimiento (o competitividad) se traslada a toda la economía.

¿Por qué baja el dólar? En parte, porque baja en el mundo: Trump no ha logrado estimular la economía de EEUU como prometió y en Argentina Macri mantiene el dólar bajo con tasas altas, para bajar la inflación. Pero también hay causas propias: con el déficit fiscal alto (4% del PBI) y el gasto estatal aumentando, la política del Banco Central de contener la circulación de pesos para bajar la inflación (que ha tenido éxito) deriva en una caída del dólar, porque hay que vender dólares para enfrentar los compromisos en pesos.

Por todo esto, es necesario reducir el déficit para darle sostenibilidad a la economía. El crecimiento -y el ajuste fiscal que comenzó a aplicarse este año- ya están haciendo su parte: la recaudación aumentó 7% en términos reales en lo que va de 2017 (por arriba del mencionado crecimiento de 4,3%). Por tanto, más que aumentar impuestos otra vez, hay que revisar gastos. No es sencillo, pero si no se encara el asunto, se arriesga frenar la economía y seguir perdiendo empleo.

 

Fuente datos imagen: BCU

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