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La respuesta al "enigma Damasco" está en las irregularidades

Embargos que no se hicieron, documentos extraviados, atraso en ciertos procesos. Las impensadas omisiones de una jueza experiente

El enigma Damasco todavía tiene otros costados poco claros, irregularidades burocráticas impropias de una jueza eficiente, prestigiosa entre sus colegas y con 22 años de experiencia laboral y 12 en los juzgados penales. En varios de esos casos puede estar la explicación de las amenazas y coacciones recibidas por la magistrada procesada por peculado.

El abogado Javier Simonetti, defensor del contador Ruben Weizsman, procesado por la Operación Chimed, la denunció por una omisión importante: documentos mencionados en el auto de procesamiento no aparecieron en el expediente hasta 30 meses después.

La Suprema Corte había archivado esa denuncia, según informó este viernes El Observador.

El primer juez que la sustituyó en el Penal de 14° Turno, Federico Álvarez Petraglia -hoy abogado penalista, retirado del Poder Judicial- descubrió que la sede había estado omisa al incautar bienes pertenecientes a la red de narcolavadores de dinero.

Mediante escuchas telefónicas, la Policía supo de la negociación de venta de la Torre Plaza Independencia y la Torre Tamaro (foto), un edifico de once pisos en la parada 6 de la Brava en Punta del Este. En el marco de esta operación fueron detenidas 29 personas y procesadas 23, entre ellas el reconocido abogado penalista Carlos Curbelo Tammaro.

La jueza Damasco, inexplicablemente, no trabó embargo para evitar la venta.

Antes de que fuera ascendida al Tribunal de Apelaciones, el penalista Víctor Della Valle estuvo a punto de denunciar a la jueza por "atraso" en los procesos, escritos que se perdían, ocultamiento de expedientes. "Ella argumentaba que se había formado un presumario aparte y era reservado", dijo Della Valle a El Observador.

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