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"La Buena Estrella", empresa tercerizada con buena salud pública

La interpelación al ministro Venegas se centró en una compañía de limpieza acusada de sobrefacturación que no para de ganar licitaciones en hospitales.

La interpelación del senador blanco Luis Alberto Heber al ministro de Salud Jorge Venegas fue tensa y cargada de fuertes cuestionamientos a la gestión de los hospitales públicos.

Pero un episodio puntual se robó, literalmente, toda la atención del Parlamento.

Se trata de una empresa privada llamada "La Buena Estrella" que presta servicios en distintos centros de salud del Estado.

"Buena Estrella" se hizo conocida por ser la sucesora de otra empresa controversial, acusada de sobrefacturación al Estado: Clanider.

En su momento su mención fue sinónimo de corrupción.

Por entonces la  gerencia era ocupada por la esposa del actual ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro, Alejandra de Mello.

Según las planillas De Mello hacía muchas horas extras: cobrara por 32 horas diarias de trabajo.

Por la sobrefacturación, la juza Graciela Gatti procesó con prisiónen mayo de 2010  al titular de Clanider S.A., Gabriel Leindekar, y a la ex administradora del Hospital Maciel, Lucía Zagía.

Clanider reconoció la sobrefacturación y se comprometió a devolver al Hospital Maciel $ 3.131.489 en 21 cuotas.

SUPEREMPRESA. La interpelación del senador nacionalista se enfocó en "Buena Estrella", la empresa que comenzó siendo una cooperativa de ex empleados de Clanider.

Según Heber, ahora es una "superempresa" que presta servicios en el Maciel, pero también en otras unidades como el instituto Nacional de Lucha contra el Cáncer, el Centro Auxiliar de Pando y últimamente el Hospital de Rivera.

En enero de 2011, la ex cooperativa recibió la adjudicación directa del instituto oncológico estatal y  en julio consiguió renovar con el Maciel por la vía de los hechos: se presentó sin garantías y la licitación fue declarada desierta, por lo cual se le volvió a contratar, informó este miércoles el diario El País.

En 2011 lleva facturados más de 30 millones de pesos, según el senador Heber, cuatro veces más de lo que consiguió cobrar por sus servicios en 2010.

Una de las tantas explicaciones que el senador interpelante halló para este crecimiento de "Buena Estrella" es el supuesto vínculo con el director de la administración Nacional de Servicios de Salud del Estado, Alfredo Silva.

Según pública El Observador, la denuncia del legislador se basa en la acusación de una ex empleada de Clanider, quien afirmó que Silva favoreció en forma directa a la empresa en los procesos licitatorios en cuatro centros de salud.

Para Heber es suficiente el hecho de que "nadie desmintiera" la información.

El ex ministro de Salud Pública, el colorado Alfredo Solari, tiró más leña al fuego: dijo que Silva no es un "legítimo representante" de los trabajadores en el directorio de ASSE. También recordó la denuncia contra él del año 2001 por parte de sus compañeros de Colonia Etchepare por "malos tratos" y la de "acoso laboral" llevada a cabo por una secretaria de ASSE.

PENICILINA. Venegas dijo que sus acusaciones lesionaban también el honor de otros jerarcas de Salud Pública y le recordó al nacionalista que el gobierno del Partido Nacional, entre 1990 y 1994, también contribuyó al deterioro del sistema sanitaria al obligar al cierre de ocho mutualistas.

Las respuestas de Venegas fueron calificadas de un "engaño al pueblo uruguayo", pese a lo cual 16 legisladores -los del FA- en 30 presentes declararon satisfactorias sus explicaciones.

El Partido Colorado votó una moción de censura al ministro. Esto implica el llamado a una sesión especial del Senado que a su vez deberá votar una convocatoria a la Asamblea General.

La oposición maneja dos fechas: el martes 29 de noviembre o el 1° de diciembre.

Para Heber, la situación de ASSE es "caótica" pese a que en los últimos cinco años vio triplicado su presupuesto, a 600 millones de pesos. Sus denuncias, dijo, son síntoma de "corrupción", "acomodo", "abuso de poder" y "conjunción del interés público y privado".

El ministro Venegas se quejó del nivel de la interpelación y sentenció su participación con una metáfora médica: "a palabras infecciosas oídos penicilínicos".

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