La afición de un holandés: usa animales muertos y los transforma en drones

Todo comenzó cuando murió su gato Orville. Luego transformó ratas y hasta tiburones.

Bart Jansen es holandés, es padre de familia, y se gana la vida colocando paneles solares.

En su tiempo libre transforma animales muertos en vehículos de control remoto. Su primer invento vio la luz en 2012, cuando convirtió el cadáver de su gato en un dron al que llamó Orvillecopter.

"Quería hacerle un monumento a mi gato que se llamaba Orville en honor a Orville Wright, uno de los hermanos Wright (pioneros en aviación)", explicó a la BBC sobre su extravagante salida.

Y agregó: "Con eso en mente, el monumento de mi gato fallecido tenía que volar. Hice un dibujo de un gato con una hélice saliéndole de la espalda y dije 'Hagamos un helicóptero'".

Elaborar el Orvillecopter les llevó más de 1 año y tres versiones diferentes. "Trabajamos sobre el helicóptero Orville durante un año, intermitentemente, y costó 2.500 euros en materiales sin contar las eternas horas de trabajo".

Jansen empezó a coleccionar animales muertos y a disecarlos en 2007 para una publicación llamada Observer's Book of Roadkill, cuya traducción es "Libro del observador de animales muertos en la carretera".

Aunque siempre quiso ser inventor, reconoce que tampoco es muy aficionado a los drones, y por eso se asoció con Arjen Beltman, experto en drones.

A partir de allí ha convertido ratas, tiburones y avestruces en drones voladores.

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