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El Estado ofrece talleres para hombres que quieren dejar de ser violentos

En 2016 90 personas participaron del curso, casi todos a pedido del Poder Judicial. Sólo el 16% culmina la experiencia aunque la misma "cambia vidas"

La Intendencia de Montevideo está desarrollando talleres para varones que piden ayuda para dejar la "violencia de género": en 2016 tuvo 90 participantes, la mayor adhesión desde que comenzaron a implementarse en 2012.

Darío Ibarra, director de la ONG Centro de Estudios sobre Masculininades y Género, informó a Búsqueda que solo el 16% termina los talleres en forma completa. No obstante, el testimonio generalizado es que la experiencia "les cambia la vida".

La mayoría de los asistentes llega allí por recomendación del Poder Judicial, luego de haber pasado por denuncias de violencia intrafamiliar.

La ONG trabaja en convenio con la comuna sobre la base de un modelo de tratamiento creado por Centro de Capacitación para Erradicar la Violencia Intrafamiliar Masculina (Cevecim), con base en California, Estados Unidos. El programa es muy aplicado en México.

La policlínica en Montevideo está situada e el Barrio Sur y funciona todos los lunes.

Se trata de brindar 24 talleres de dos horas de duración en grupos de unas 20 personas.

El plan es "erradicar y disminuir la violencia que ejercen los hombres hacia sus (ex) parejas y familias".
Ibarra dijo quela experiencia del taller pasa por identificar y modificar "las creencias de superioridad" que los hombres tienen respecto de sus parejas e hijos, así como definir los distintos tipos de violencia e identificar los beneficios de detener esas acciones.

La violencia, explicó, no siempre es física, sino que hay otros niveles de agresión.

Sin embargo, el programa hace foco en la violencia física, ya sea la agresión directa o otras formas de intimidar.

Las organizaciones feministas elogian el programa, aunque reconocen que la deserción es aún alta, tal como señala Patricia González, directora de la División Igualdad de Género de la Intendencia de Montevideo.

La integrante de la cooperativa Mujer Ahora Fanny Samuniski, comentó a Búsqueda que "es una buena idea", dadas las estadísticas de violencia machista en Uruguay.

Sin embargo, puntualiza que para erradicar este fenómeno social "hay que ir mucho más atrás y abarcar mucho más", ya que se trata de un cambio cultural.

La mayoría de las personas que son violentas sufrieron ellos mismos, en carne propia, la violencia intrafamiliar. Romper esa cadena es uno de los principales desafíos de este tipo de programas sociales.

Sanuniski dijo que este cambio cultural debe empezar en la escuela y que haya un juicio social y colectivo que "rechace estos comportamientos".

 

FOTO: Diploma de una persona que culminó los talleres en Puebla, México.

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