Sociedad

El calvario de una médica que sufrió violencia doméstica de su pareja

La mujer era sometida a tener relaciones sexuales por su pareja, quien además ejercía violencia física y psicológica sobre ella.

Fiscalía imputó a un hombre por un delito de violencia doméstica especialmente agravado contra su pareja y desacato por desconocer las restricciones de acercamiento y violar el dispositivo de tobillera electrónica.

La denunciante, médica de profesión, inició una relación afectiva con el imputado, de iniciales A.K en setiembre de 2018. El hombre vivió durante 20 años en Estados Unidos, donde era técnico informático.

A las pocas semanas de comenzar la relación la imputada comenzó a notar que el hombre era controlador y celoso, características que se agudizaron con el paso del tiempo. Todo derivó en que comenzó a controlarla, llevándola y atrayéndola a todos lados, incluso presentándose en su consultorio durante la atención de los pacientes.

A fines de 2018, cuando ya convivían, el hijo de la mujer se fue a pasar las vacaciones con su padre, el imputado mostró comportamientos más violentos.

Discusiones que terminaban con ataques de iras, el hombre rompiendo objetos, empujones a la víctima, violencia tomando su rostro y brazos con las manos presagiaban lo peor.

La fiscal relata que en este contexto de violencia el imputado le exigía mantener relaciones sexuales tres veces por día, a lo que la víctima accedía para evitar que se enojara y lastimara.

El hombre le mostró que había intervenido su correo, sus redes sociales y que había clonado su teléfono, amenazándola con que si contaba de su conducta violenta lo sabría y tomaría represalias.

A principios de enero, y en un contexto de discusiones diarias, el hombre intentó asfixiarla apretando su cuello y tapando su boca con la almohada. Lo mismo ocurrió otras dos veces en pocos días.

En determinado momento, cuando iban en auto, la mujer pidió parar en una estación de servicio para comprar cigarro mientras él cargaba combustible. Al pagar, entregó al cajero una carta con su número de teléfono y un texto diciendo que era víctima de violencia doméstica y pedía ayuda,

Allí comenzó la investigación que derivó en la detención del hombre, quien durante meses llevó colocada una tobillera electrónica y restricción de acercamiento. Sin embargo, son medidas que desoyó sistemáticamente.

Este viernes fue llevado nuevamente ante la justicia y formalizado con prisión preventiva por delitos de violencia doméstica especialmente agravada y desacato.

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