Denuncias por ruidos de carnaval se redujeron a cero

    En los primeros años de gestión de la Defensoría del Vecino de Montevideo, (2007 al 2009), las denuncias por ruidos molestos (contaminación acústica) proveniente de los escenarios

    06 de febrero de 2013, 15:05hs

     

    En los primeros años de gestión de la Defensoría del Vecino de Montevideo,  (2007 al 2009), las denuncias por ruidos molestos (contaminación acústica) proveniente de los escenarios de carnaval se situaron en los primeros lugares de las estadísticas. 

    Esto nos llevó a trabajar fuertemente en el tema, analizándolo, recibiendo a los vecinos afectados, dialogando con carnavaleros, con los empresarios que gestionan escenarios, reuniéndonos con los distintos responsables a nivel de la Intendencia de Montevideo y visitando en las noches los domicilios afectados.

    El conflicto de intereses en una sociedad diversa y libre es parte del funcionamiento mismo de cualquier ciudad, pues distintos sectores de la población desean desarrollar actividades diferentes en los mismos tiempos y en ubicaciones geográficas cercanas. 

    Por ejemplo, mientras un grupo de personas desean divertirse escuchando música y emitiendo manifestaciones de alegría, otro grupo de personas, desea y necesita descansar. Ahora bien, si ambas actividades no se desarrollan con el respeto y la tolerancia debida, el conflicto  de intereses y deseos se transforma en violación de derechos.

    Frente la consolidación de este problema, se necesitan tres cosas para alcanzar la solución: políticas públicas preventivas y garantizadora de todos los derechos de todos;  actitud de respeto y de responsabilidad de quienes desarrollan actividades que pueden provocar  molestias;  y una actitud tolerante (tolerar no soportar) de quienes pueden verse afectados para encontrar caminos de conciliación.    

    Con los escenarios de carnaval se ha ido encontrando un camino de articulación armoniosa, en donde todos los involucrados (empresarios, carnavaleros, vecinos y autoridades) han sumado esfuerzos para encontrar soluciones. 

    Hay conciencia creciente de que es necesario hacer el esfuerzo, pues lo contrario es transitar por el peor camino, el de enfrenar al carnaval con los vecinos. 

    Estamos frente a una expresión cultural, una oportunidad laboral y también frente a un beneficio empresarial. En estos últimos años se ha demostrado, y hay que continuar fortaleciendo este camino porque aún faltan ajustes, que es posible compatibilizar actividades que parecían incompatibles, en la medida que los escenarios de carnaval estén enclavados en lugares aptos, que se respeten los horarios de finalización de los espectáculos y que los niveles sonoros no excedan los límites permitidos, que ya son los más altos permitidos para un espectáculo público.

    Esto se garantiza entonces, con una actitud responsables de los gestores de escenarios, con los controles debidos realizados por la IM y con una actitud de los espectadores y los participantes del carnaval que incorporen que en los entornos hay ciudadanos/as que al otro día trabajan, o estudian, que rinden exámenes, que desarrollan actividades laborales que les exige tener un buen descanso, o simplemente, gente con derecho a descansar en su domicilio y con derecho legítimo a no escuchar ruido o a escuchar un sonido a elección y no un ruido, en el entendido “que todo sonido impuesto es ruido” y que “el ruido enferma”.

    En estos primeros días de funcionamiento de los escenarios de carnaval, no hemos tenido denuncias, consistentemente con lo que ha pasado en años anteriores desde que se están haciendo mejor las cosas como he señalado, y esto ha permitido que se  hayan  reducido notoriamente los reclamos. 

    Esperamos que el resto de la temporada de carnaval mantenga estos niveles de armonía, que permita tanto desarrollar la actividad así como garantizar el descanso de los vecino/as y la no invasión de los domicilios, asegurando el goce del derecho a un ambiente adecuado libre de contaminación acústica.

    Ps. S. Fernando Rodríguez HerreraDefensor del Vecino de Montevideo.

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