Esta nueva medición, que incorpora aspectos sociales y da datos sobre lo que se llama “pobreza multidimensional”, evalúa aspectos referidos a la educación, el acceso a los servicios de salud, las carencias en el acceso a la seguridad social, la calidad y espacio de la vivienda, el acceso a los servicios en la vivienda y el acceso a la alimentación.
Esto sirve para dividir a la población según diferentes necesidades y urgencias, y detalla qué le falta a cada segmento, facilitando así la tarea del gobierno, informa hoy El País en base al documento del Mides.
De la medición se desprende que el 48.3% tiene al menos una carencia; la gran mayoría 31.8% tiene solo una carencia, un 12.1% tiene dos, y en porcentajes menores están los que tienen tres cuatro y cinco.
El estudio detalla que las carencias en el acceso a la educación no disminuyeron desde 2006 a 2011, y casi uno de cada cuatro uruguayos tienen falencias en este aspecto.
Se considera que una persona tiene carencias en educación, por ejemplo, cuando tiene entre 4 y 18 años, no asiste al sistema educativo formal y no completó la Secundaria.
Otro de los datos llamativos es que uno de cada cinco uruguayos vive en condiciones de hacinamiento. En 2006 la cifra era de 24.4% y en 2011 fue de 19%.
Fernando Cortés, experto mexicano en estos asuntos, explicó que este nuevo tipo de medición “identifica los pobres extremos, que son aquellos que no les alcanza para comer y que tienen tres o más carencias en derechos” y “después están los pobres moderados, que sí tienen un ingreso por debajo del necesario para comprar todo lo que se debiera comprar pero no tienen tantas carencias”.
De esta medición surge que quienes estaban en la categoría de “pobres” por bajos ingresos y carencias sociales, ahora pasaron a la categoría de “vulnerables” por carencias sociales.