Se tiró al agua a los 3 años por primera vez, y si bien en la adolescencia no era un nadador destacado, la formación disciplinaria que recibió en la Escuela Naval lo transformó en el más veloz de la historia de la natación uruguaya.
Buscando la clasificación para los juegos de Beijing, decidió abandonar su vocación naval, momento complicado en su carrera porque no logró conseguir la marca requerida para ser olímpico.
Pero logró tomarse revancha y ahora está en la última etapa de preparación para su presencia en Londrés 2012.